{"id":62506,"date":"2017-09-07T00:40:04","date_gmt":"2017-09-07T06:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/?p=62506"},"modified":"2017-09-06T21:42:24","modified_gmt":"2017-09-07T03:42:24","slug":"la-lampara-del-ermitano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sintesis.com.mx\/puebla\/2017\/09\/07\/la-lampara-del-ermitano\/","title":{"rendered":"La l\u00e1mpara del ermita\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abEn un rinc\u00f3n de la capilla el eremita se complace en el dolor de las espinas y en el martirio de la carne. A sus pies rotos por la lluvia caen manzanas materiales y la serpiente de la duda silba detr\u00e1s de los cristales.\u00bb No tiene un rostro definido y sus movimientos son delatados por las sombras; en el Sanctum Sanctorum se cosechan frutos cuya semilla es amarga, pero su jugo confunde a los paladares m\u00e1s exquisitos, pues nace de los colmillos del reptil m\u00e1s ruin.<\/p>\n<p>San Antonio, como se llama el poema de Nicanor Parra (\u00bfo antipoema?) que contiene los versos anteriores, fue un ermita\u00f1o, un eremita, un hombre que se dedic\u00f3 a la vida retirada del desierto orando de sol a sol hasta que su dermis se convirti\u00f3 en polvo mezclado con la arena del vac\u00edo. \u00c9l naci\u00f3 en Egipto y muri\u00f3 en esa misma regi\u00f3n a los 105 a\u00f1os de edad. Su legado cristiano es hoy un ejemplo para otros tantos ermita\u00f1os perdidos en los arenales de patrias ya olvidadas, y en el arte se convirti\u00f3 en un t\u00f3pico que es representado bajo el mote de \u201cLas tentaciones de San Antonio\u201d, las cuales no son otras que lujuria, riquezas y alimentos, las mismas de nosotros y por las que deber\u00edamos de sentirnos avergonzados; nuestra animalidad se conforma con tan poco.<\/p>\n<p>Nicanor Parra es casi tan viejo como San Antonio y tan retirado como el santo, su vitalidad inacabable lo ha mantenido 103 a\u00f1os sobre la tierra, de los cuales ha dedicado muchos a su antipoes\u00eda (imposible de definir agradando a todos); el poema contin\u00faa: \u00abSus labios rojos con el vino de los placeres terrenales ya se desprenden de su boca como co\u00e1gulos de sangre.\u00bb San Antonio, en la antipoes\u00eda de Parra, ha ca\u00eddo en las tentaciones que el demonio le ha ofrecido. Esta estrofa, junto con las anteriores, nos dejan ver el aspecto er\u00f3tico, sagrado y her\u00e9tico del antipoema. El santo se deleita en su dolor, cada espina, cada laceraci\u00f3n de la carne, lo hacen desear lo prohibido.<\/p>\n<p>\u00abEsto no es todo, sus mejillas a la luz negra de la tarde muestran las hondas cicatrices de las espinas genitales. Y en las arrugas de su frente que en el vac\u00edo se debate est\u00e1n grabados a porf\u00eda los siete vicios capitales.\u00bb San Antonio, en este antipoema, est\u00e1 entregado al sexo, al placer. Las marcas que su piel delata no son las del cilicio, tampoco las del l\u00e1tigo, sino las que el recorrer de la serpiente de la duda ha marcado con su paso. San Antonio est\u00e1 en el desierto, pero no f\u00edsicamente, sino espiritualmente; el cuerpo quiere vivir m\u00e1s y sofocar con su vacuidad al alma gimiente.<\/p>\n<p>Las representaciones pict\u00f3ricas de San Antonio muestran a un hombre viejo, con harapos y que carga en su mano una peque\u00f1a l\u00e1mpara, las semejanzas entre \u00e9ste y el arcano IX del Tarot de Marsella, \u2018El ermita\u00f1o\u2019, son sorprendentes. San Antonio y El ermita\u00f1o buscan algo, se buscan a s\u00ed mismos en la incontrolable ira de las dunas. Ellos vieron en la vida comunitaria un impedimento para la contemplaci\u00f3n y por eso se introdujeron en la sepulcral caverna meditativa.<\/p>\n<p>En las dunas, San Antonio y El ermita\u00f1o avanzan mirando los granos de arena que, diminutos y esf\u00e9ricos, encierran tantos mundos como los que ha so\u00f1ado la humanidad entera. Dentro de sus linternillas una luz brilla deslumbrantemente, es la tentaci\u00f3n, es la cadena rota, es el portador de la luz: Lucifer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00abEn un rinc\u00f3n de la capilla el eremita se complace en el dolor de las espinas y en el martirio de la carne. 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