Es época de graduaciones, con mucho orgullo y alegría los padres de familia acompañan a sus hijos a la ceremonia que organizan las escuelas para dar por terminado el ciclo escolar correspondiente, por las calles se pueden observar a los jóvenes que terminan sus estudios desde nivel preescolar hasta profesional.
Pero hubo una escuela en que la ocasión no fue la misma, no se celebró con la misma alegría que en la mayoría, fue especial, pero de otra manera, para 74 de los 140 estudiantes de la generación 2014-2018 que concluyeron sus estudios en la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, instituto al que asistían los 43 normalistas desaparecidos en la noche de Iguala.
Uno de los familiares, Cuitláhuac Mondragón, tío de Julio César Mondragón Fontes, normalista asesinado por tortura física en la madrugada del 27 de septiembre de 2014, acudió a la ceremonia en representación de los padres de familia de los 43.
Mondragón destacó el difícil momento que la ceremonia representa para los familiares de los desaparecidos y llamó a los graduados a no olvidar a «los caídos”.
Durante la ceremonia guardaron un minuto de silencio por los estudiantes que han caído durante toda la historia de la Normal, además de aquellos que no pudieron llegar hasta el término del ciclo.
Las respuestas continúan pendientes, las dudas siguen taladrando el alma de los padres de esos 43 muchachos, y los ciudadanos de México y del mundo, nos seguimos preguntando cómo es que tantas personas pueden desaparecer sin dejar rastro, porqué ha resultado tan difícil dar con su paradero, porqué a las autoridades les cuesta tanto ponerse de acuerdo para implementar acciones respecto a este caso.
Hemos pasado por la ‘verdad histórica’ de Jesús Murillo Karam, titular de la Procuraduría General de la República (PGR) cuando ocurrió el incidente, quien aseguró que la policía de Iguala detuvo y entregó a los normalistas a un grupo de sicarios que asesinaron y quemaron los cadáveres en el basurero de Cocula.
También por el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que echó abajo la versión oficial al asegurar que no había evidencia de que los cuerpos de los estudiantes pudieran haber sido incinerados en ese lugar.
La creación de una Comisión de la Verdad, que fuera dictada por un tribunal colegiado, fue impugnada en junio por la PGR ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (porqué impugnar algo así), aunque el Primer Tribunal Colegiado del Décimo Circuito de Tamaulipas determinó que ninguna instancia, ni siquiera la Suprema Corte, podía bloquear la constitución de la comisión.
La esperanza para las familias es que concluya el sexenio de Enrique Peña Nieto y asuma Andrés Manuel López Obrador, y tal vez ahora sí, todos podamos conocer la verdad, esperemos que así sea.
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