Leonora tenía pocas opciones para no ser aprehendida, la guerra le había quitado todo: el amor, la familia, sus pertenencias. Su pareja, amante y maestro, el famoso Max, había sido detenido por los nazis y a Leonora no le quedaba más oportunidad que escapar hacia España. Esa era su única salvación. En Madrid sufrió un colapso nervioso que la mantuvo seis meses en un hospital psiquiátrico. También en la capital española conoció a Renato, quien la ayudó a salir de Europa casándose con ella. Primero se desplazaron a Nueva York para reunirse con un grupo de artistas exiliados, entre ellos el líder de los surrealistas André Bretón, y luego, a finales de 1942, se trasladan a México, en donde Leonora decide trabajar y vivir para siempre. Leonora encontró en México las coincidencias mágicas que desde pequeña estaba acostumbrada a imaginar.
En su llegada a tierras mexicas, Leonora inmediatamente se integró a un grupo de artistas refugiados. Recordemos que el gobierno de Lázaro Cárdenas ofreció asilo a los migrantes por la guerra y aquellos que estaban escapando de ella bien podían llegar a México sin problemas. Es así que Leonora hizo amistad con diversos creadores, entre ellos la pintora española Remedios Varo, esposa del poeta francés Benjamín Péret, o la fotógrafa húngara Kati Horna y su esposo el escultor español José Horna, también la pareja conformada por la pintora francesa Alice Rahon y el pintor austriaco Wolfgang Paalen. Así mismo fue amiga del cineasta español Luis Buñuel. Es en las reuniones con estos artistas, donde también conoció al padre de sus dos hijos, el fotógrafo húngaro Imre “Chiki” Weiz.
Aún niña, Leonora fue envuelta en un mundo de cuentos mágicos que le contaba su nana, las leyendas irlandesas comenzaron a llenar su imaginación. Desde entonces Leonora aprendió la manera de afrontar la realidad envolviéndose en una atmosfera mágica que su mente poco a poco fue construyendo. De esta manera, también desde la infancia, comenzó a trasportar esos mundos al papel o la tela y a través de la pintura, el dibujo o la escultura.
Es así que Leonora creo y se defendió con un mundo sorprendente, metafísico, prestidigitador y surrealista. A través de los años y a lo largo de su carrera se acercó a diferentes prácticas en donde reprodujo ese mundo de ensueños que se acostumbró a hilar en máscaras, textos, escenografías, pinturas, arte textil, entre otras modalidades.
Sus imágenes recrearon una fabulosa hibridación de figuras y posibilidades, animales fusionados con humanos o con otros animales, figuras extrañas, mágicas y temibles, con rostros expresivos y muchas veces con cuerpos delgados y alargados, bellos y grotescos, en ambientes mitológicos envueltos en una aire que no es terrestre. Leonora reprodujo un millar de esos nuevo seres que poblaron sus obras hasta el final de sus días.
Por otro lado y es importante mencionarlo, Leonora, como muchas de sus contemporáneas (Remedios Varo, Nahui Olin, Frida Kahlo o María Izquierdo) reivindicaron el papel de la mujer en muchos de los niveles de la vida. Como artistas, con amas de casa, como participantes de una sociedad que desde entonces, tuvo que acostumbrarse a tratarlas como igual. Leonora fue una feminista empoderada y comprometida con su entorno y con los suyos. También fue, mucho tiempo antes de volverse moda, una ecologista defensora de los animales. No es casualidad que desde niña se identificara como un caballo blanco y desde entonces utilizara a este animal como su alter ego.
Actualmente, el Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México, presenta la exposición “Leonora Carrigton: cuentos mágicos” que durará hasta el 23 de septiembre del presente año para ser visitada. La muestra está compuesta por pinturas, tapetes, máscaras, libros y objetos personales de la artista. Así que ya lo saben, no hay pretexto para perderse esta increíble exposición.
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Da inicio el simposio «Surrealismo esotérico y artes ocultas» en el @museoAmodernoMX, en el marco de la exposición «Leonora Carrington. Cuentos mágicos» 🔮#LeonoraEnElMAM #CuentosMágicosMAM pic.twitter.com/DI2saahrde
— Bellas Artes (@bellasartesinba) 30 de agosto de 2018


























