Con cartulinas en mano, un grupo de feligreses católicos provenientes del municipio de San Pablo del Monte se manifestaron la mañana del miércoles en las instalaciones del obispado de Tlaxcala para exigir la destitución de su párroco, Roberto Ruiz Burgos, a quien acusan de prepotente y de no respetar sus tradiciones.

José Sánchez, uno de los quejosos explicó que desde hace tres años dicho sacerdote se dedicaba únicamente a oficiar misas, pero en el mes de agosto asumió la responsabilidad de la parroquia, cargo que ha utilizado para confrontar a mayordomos y a los laicos catequistas.

“Por ejemplo, en un traslado allá se tiene la costumbre de que el nuevo mayordomo haga el juramento y él ya no quiere hacer los juramentos, a él también le corresponde recibir a las imágenes en la entrada de la parroquia y tampoco ya no quiere hacerlo, son costumbres que él quiere deshacer de nuestro municipio”, reclamó.

Recalcó que cuando Ruiz Burgos hizo su juramento se comprometió a respetar los usos y costumbres de la parroquia y darle mantenimiento, cosa que no ha hecho.

Además de que se niega a oficiar misas para sus santos si los solicitantes no tienen todos sus sacramentos o no acuden a misa.

“Nos trata de ignorantes, dice que ya no debemos hacer fiestas de las imágenes y que son simples estatuas si no estamos bien evangelizados, si no vamos a misa cada ocho días o no comulgamos, entonces ahí dónde está la creencia o la fe”, dijo.

Añadió que si una persona está convaleciente y le piden que acuda a dar los santos óleos, él párroco se niega, al señalar que con eso el moribundo no va a ser absuelto.

Los quejosos, entre ellos fiscales y mayordomos refirieron que en dos ocasiones anteriores ya habían solicitado la intervención del obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, sin embargo, no se les ha dado una solución e incluso el sacerdote Roberto Ruiz Burgos tiene en su poder el oficio que enviaron a la diócesis.

José Sánchez reiteró el llamado al líder eclesiástico y recalcó que de no destituir al padre, esta situación podría generar una crisis de fe entre los pobladores al ser relegados de su parroquia.

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