De Triunfos y Fracasos

Jair Torreblanca Patiño

México dio de que hablar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. La razón no han sido las dos medallas de bronce que al momento de escribir está columna se tienen. No, la nota interna y la dio el selectivo nacional de softbol o más bien dicho por algunas de sus integrantes que a fin de no pagar sobre equipaje dejaron en la basura sus uniformes.

De esta forma la novena que se ganó los corazones de los mexicanos al pelear por una presea, ser el equipo que hacía su debut y estar orgullosas de ellas por el cuarto lugar obtenido, en un santiamén, esta imagen se cayó por esta situación que generó comentarios de todo tipo, principalmente al señarlas como antipatriotas por el simple hecho de actuar de una forma práctica, pero erróneo.

Quién lo iba a decir que, aquel equipo del que se hablaron maravillas al lograr clasificar a Tokio en primer lugar y dónde no importó que estuviera conformado en su mayoría por mujeres americanas, pero de padres mexicanos; a quienes hasta se les otorgó el premio nacional del deporte y fuera arropado por las autoridades mexicanas, saliera con estás diferencias que a muchos compatriotas les dolió en el alma.

Que extraño cambio tuvieron las chicas, que después de darse a querer, llegaron a Tokio y parecía que harían historia en su debut como deporte Olímpico, al marchar como favoritas después del buen nivel mostrado en el clasificatorio, de pronto cambio. De entrada estuvieron molestas con el uniforme, algunas de ellas quejándose amargamente de que les quedaba grande y para colmo negarse a qué la prenda representativa tuviera el logotipo de México, así como lo lee.

Basado en estos desaires, no era extraño que se tuviera algún actuar negativo, pero quizás no se pensaba de que tamaño sería y como se efectuaría. Eso sí, las que prefirieron dejar el uniforme, arrasaron con almohadas y colchas de las habitaciones. Vaya finura de nuestras compatriotas americanas. Al final de este aquelarre, se habla de que habrá una investigación del uniformegate y de deslindarán responsabilidades.

De entrada la Federación Mexicana de Sóftbol se mostró indignada por el actuar, de algunas jugadoras del equipo mexicano. La otra acción, será y aplicar sanciones a las responsables de haber tirado a la basura los uniformes de concentración, entrenamiento y de gala. Así lo justificaron “el que la selección mexicana llevara cerca de tres meses en concentración y gira de preparación y la cantidad de equipo que debe de cargar cada jugadora no es motivo para haber tomado esa decisión”, se leyó en el comunicado emitido.

El caso salió a la luz pública también de forma suigeneris, ya que debido a que la boxeadora Brianda Tamara Cruz lo denunció en su cuenta de Twitter donde encontró las evidencias en los botes de basura de la propia Villa Olímpica. También se dio a conocer que además de los uniformes, también se encontraron cerca de diez equipamientos, entre uniformes de gala, tenis y algunas maletas, que fueron proporcionadas por las autoridades deportivas de México.

¿Qué nos deja está tema? Sin duda muchas enseñanzas, de entrada la mala apuesta que hicieron las autoridades deportivas, para garantizar una medalla, cómo, trayendo a jugadoras que militan en las diferentes universidades de la Unión Americana y así dejar buen precedente en el debut de la disciplina en una justa olímpica. El plan, no era aventurado, de hecho el fútbol femenil en sus inicios, le hizo de la misma forma al traer a jugadoras mexicanas que solo hablaban inglés. Lo que si cobro factura fue hacerlo con quienes no se sentían al 100% identificadas con el país al que iban a representar.

Este tema fue el que ocasiono que no sintieran ese amor por la camiseta y por ende, lo que veían de entrada como una oportunidad, al final ellas mismas vieron que no fue lo que pensaban y el escenario de tener los reflectores como protagonistas, simplemente no se dio, basta ver qué al inicio de su participación sumaron tres contundentes caídas y solo salvaron la participación con los triunfos ante Italia y Australia para por lo menos pelear por el bronce, que tampoco se dio.

Obvio que al no sentir amor por la camiseta, se les hizo fácil dejar los uniformes así tal cual y sin saber que esta situación saldría a la luz pública y generaría tal polémica no solo del ámbito nacional, sino internacional. Hoy se habla de sancionar con la suspención de no volver a representar a México ¿Les dolerá está acción? Por supuesto que no al demostrar ya que lo que menos que sienten por su país es amor. Ojalá está sanción para que doliera tuviera el apoyo internacional para que el veto, fuera de carácter internacional y así no las veamos dentro de tres años con la franela de otro país.

Por lo pronto fuera de este caso polémico, el cero de calificación en clavados, los atletas mexicanos al momento no han logrado sorprendernos con más medallas, solo dos bronces en Tiro con Arco y Clavados. Estamos muy lejos de las 10 que la titular de la Conade Ana Gabriela Guevara prometió y en caso de estar por debajo de las expectativas se requiere no solo un análisis, sino un cambio en los procesos de preparación. Es cierto, los atletas han vivido momentos de incertidumbre, estrés, e inactividad por el confinamiento, pero al final, esta situación la vivieron los demás atletas que, cuando los vemos competir se muestran en excelentes condiciones, dándose el lujo de romper récords Olímpicos. Desde este domingo y hasta el próximo 8 de agosto veremos quién más, haciendo a un lado sus pretextos se fajan en la lista, la alberca o el escenario deportivo, nos demuestran que verdaderamente fueron a ganar.

Por eso no concuerdo con las declaraciones de atletas que quizás justificando su mal actuación, desdeñan las críticas a las que son objeto por los analistas dicen ellos “de sillón”, por estar fuera del top. Hoy las historias de sacrificio que hacen ver a nuestros atletas como héroes y colgarles la medalla de campeones por estar ahí, es válida, pero al final el deporte es competencia que la ganan quienes estuvieron mejor preparados y supieron saltar los obstáculos que se le presentaron. Las justificaciones no valen cuando demostraron que no estaban al nivel que la justa lo ameritaba. Ellos se preparan para eso, algunos viven de eso y si no logran cumplir el objetivo de ganar, claro que se fracasa, así de sencillo. ¿O no?

Comentarios para esta columna que se escribe desde un sillón al correo detriunfosyfracasos@hotmail.com

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