Sin lugar a dudas una de las emociones más hermosas y complejas que tenemos la fortuna de disfrutar como personas es el amor, pues al ser uno de los sentimientos más maravillosos de la humanidad, el amor tiene la fortuna de jactase como el coautor de obras en todos los sentidos.
Los múltiples matices que rodean el amor también han inspirado a diversos campos científicos, cuyo objetivo es entender mejor sus manifestaciones desde un punto de vista practico.
Un claro ejemplo de los estudios que se han realizado entorno al amor lo encabeza el campo de la psicología, que de manera constante busca fijar sus implicaciones: ¿Por qué amamos?, ¿A quien amamos? y ¿Cómo amamos?.
Y aunque los estudios no han podido encasillar al amor dentro de un conjunto de parámetros, una gran mayoría de los expertos coincide en que para las distintas construcciones del amor existen tres dimensiones fundamentales.
La primera es la pasión este estado incluye la excitación física y mental vinculadas con sentimientos profundos que involucran una gran atracción en conjunto con contacto sexual.
La segunda es la intimidad que frecuentemente se liga con un sentimiento de unión, proximidad y afecto a la otra persona, acompañado de una preocupación constante por el aumento de su bienestar.
El compromiso este es la decisión explicita de querer compartir tiempo y espacio a largo plazo con la persona, a fin de cultivar y cuidar ese amor.
Una vez que se definen los pilares fundamentales del amor. sus construcciones básicas se dividen en:
Amor romántico dicha construcción nace de la combinación de intimidad y pasión, es decir una combinación de atracción física y emocional.
Amor compañero este conlleva una conjunción de compromiso e intimidad cuya ambición principal es la felicidad y el bienestar del otro.
Amor fatuo en este los componentes principales son el compromiso y la pasión, comúnmente en este tipo de amor no a transcurrido el tiempo suficiente para contar con vínculos de intimidad.
Todos los elementos antes mencionados son los principales responsables de los innumerables matices del amor que se presencian diario, pues al juntarse dichos elementos las combinaciones son infinitas.





























