Por: El Psicólogo Carlos

 

¿Te ha pasado que compras un producto que te promete X cosa y ya cuando lo tienes te das cuenta que no era para nada lo que estabas esperando?

 

Seguramente ante esta situación podemos sentirnos tristes o hasta enojados, ya que fuimos tan ilusos como para haber adquirido algo que no cumple con lo que promete, y esto, muy probablemente pueda ser un factor determinante como para no volverlo a comprar jamás, y claro que es completamente entendible, de una manera un tanto similar ocurre con la terapia psicológica, una mala experiencia pudiera generar una reacción generalizada de estafa y de creer que con todos los psicólogos será igual.

¿Te has preguntado alguna vez por qué aún habiendo una avenida llena de taquerías, solo son algunas las que tienen el mayor número de clientes? y para esto existen múltiples explicaciones, puede ser que su comida sea la más rica, que tengan al mejor taquero de la región, que su receta sea única, que el servicio sea muy rápido, que los meseros atienden con el corazón, que los dueños se preocupen por tener buen ambiente laboral o la combinación de más de uno de los factores previamente mencionados; no es que esto lo diga porque soy Psicólogo (aunque sí un poco), sin embargo, como en todo siempre hay personas (o negocios) que brindan buenos servicios y quienes solo intentan generar ganancias, muchas veces parecería que es cuestión de tener buena suerte, de hecho no es así, pero esto será… para otra columna, entonces aquí lo que nosotros podemos hacer es buscar por todos los medios posibles la forma de acercarnos con los profesionales que cuenten con las mejores recomendaciones (por lo menos para iniciar)

En estas situaciones existen muchísimas variables que podemos considerar e intentaré irlas explicando brevemente.

No es un secreto que para muchas de las cosas que queremos adquirir (servicios psicológicos incluidos) busquemos invertir lo menos posible, y de ser esto el primer o único requisito, las probabilidades de una mala experiencia son altas, y antes de que esto pudiera generar alguna emoción desagradable permíteme explicar por qué. Un buen psicólogo no lo es tanto por el talento que tenga, sino por las horas de preparación que le dedica a su formación, desgraciadamente esto implica un alto coste para volverse un experto (que es lo que la mayoría de personas busca), esto como efecto dominó hace que el costo de una consulta no sea de entrada algo extremadamente económico.

Esto sin considerar que el tener un consultorio también genera gastos de servicios como administrativos y contables, claro que existen opciones en los espacios de salud públicos, sin embargo, y como ya lo había escrito en alguna columna escrita en los últimos años, esos puestos muchas veces son cubiertos por los primos de un amigo, o bien la carga de trabajo que enfrentan es altísima (viendo hasta 10 pacientes por día) que poco tiempo les queda para profesionalizarse y lo que sucede es que solo aprenden a hacer más rápido su trabajo (eso no quiere decir que sea mejor), o puede pasar que las citas que te toquen sean cada tres meses.

Y entonces eso nos lleva a la interrogante central de estas líneas, ¿Sirve de algo ir a terapia o mejor nadota? y la respuesta es muy sencilla, DEPENDE…

Si he de ser honesto y sin temor a la funa, si con el terapeuta con el que tienes pensado ir no cumple con la normativa legal mínima o trabaja con modelos que han quedado enterrados en el pasado (aunque no lo quieran aceptar), es menos dañino no asistir a terapia, el problema es que eso no soluciona nada.

De ahí que pudiéramos concluir que para que una terapia psicológica pueda ser efectiva, deberíamos buscar que los siguientes factores sucedan de forma simultánea.

  • Que nuestro terapeuta esté capacitado en modelos basados en evidencia
  • Que el factor económico no sea una situación que pudiera hacer que a la mitad del tratamiento no podamos continuar
  • Que nosotros como consultantes estemos dispuestos a generar cambios en nuestra vida, mismos que nos acercarán a vivir la vida que deseamos vivir
  • Y por último confiar en el proceso

Quisiera hacer la aclaración de que no necesariamente una buena terapia tenga que ser muy costosa, existen muchos programas y espacios con muy buenos terapeutas, solo que ahí la talacha es encontrarlos, es comprensible que a veces solo con escuchar que alguien es psicólogo creamos que puede tener las competencias para ayudarnos, sin embargo, sin no le prestamos atención a investigar los detalles, podríamos vivir una mala experiencia.

Si estás buscando iniciar terapia y deseas conocer los aspectos mínimos necesarios para considerar a un terapeuta, no dudes en mandarme un mensajito y con mucho gusto te paso una guía para reducir las posibilidades que te vaya mal.

De igual forma si esta columna fue de tu agrado o quieres sugerir temas, me puedes mandar un mensaje por las redes sociales, me encuentras como El Psicólogo Carlos, me despido en esta semana y nos saludamos en la siguiente, pero recuerda… puedo estar equivocado.

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