Su oficio lo ha llevado a ser buscado por la calidad y garantía de su trabajo, el cual se caracteriza por su calidad y la forma tan singular de manejarse solo
Norberto Santos Horta, conocido como «Don Beto,» es un albañil que cuya historia es testimonio de perseverancia, habilidad innata y un profundo compromiso con la calidad de su trabajo y en donde su llegada a Apizaco hace 40 años desde San Luis Potosí, han sido ejemplo de cómo el talento, las circunstancias y la oportunidad pueden forjar un camino exitoso.
Su llegada al municipio de Apizaco, coincidió con un trabajo en un aserradero, donde aprendió carpintería, sin embargo, el cierre del aserradero en 1994, en medio de una fuerte crisis económica, lo obligó a buscar nuevas oportunidades; con ello, uno de sus vecinos le ofreció trabajo como chalán en México, una experiencia que resultó crucial en su formación como albañil.
Con ello, Don Beto estuvo durante año y medio en la Ciudad de México, en donde perfeccionó sus habilidades y donde aprendió los secretos del oficio, así como a familiarizarse con los precios de los materiales y lo más importante, fue ahí donde se dio cuenta del talento innato que tenía para memorisarse absolutamente todo lo que ve.
De esta forma, en su regreso a Apizaco un vecino le encargó una pequeña cocina, lo que sin darse cuenta, marcaría para Don Beto el inicio de su propio negocio; a partir de ahí, su trabajo creció exponencialmente, como una «bola de nieve,» y comenzó a construir desde pequeñas cocinas hasta casas completas, trabajos que iban desde los 17 hasta los 30 metros.
Su reputación se extendió rápidamente, gracias a su versatilidad ya que realiza todo tipo de acabados, plomería y electricidad, además de su experiencia en carpintería, por lo su habilidad para recordar planos con solo una mirada, incluso sin estudios formales, es lo que más sorprende, lo que lo ha llevado a que inclusive ingenieros civiles le soliciten apoyo.
A pesar de las ofertas de trabajo en distintas empresas, Don Beto prefiere mantener su independencia, ya que su cartera de clientes le asegura un flujo constante de trabajo, por lo que su especialidad y lo que más le apasiona es la obra negra y los acabados, donde su meticulosidad y atención al detalle son evidentes, ya que su sello es el trabajo de calidad.
Finalmente, Don Beto refirió que en sus planes para el futuro aún no tiene una edad específica para retirarse, ya que planea hacerlo cuando su cuerpo ya no le permita continuar y en caso de hacerlo, iene una alternativa en el negocio de la fruta, con su propia camioneta y contactos en la central de abastos, sin embargo, la demanda de su trabajo es tan alta que no anticipa un retiro inmediato; es así como la historia de Don Beto es una lección de perseverancia, habilidad y la importancia de la calidad en el trabajo bien hecho.




























