Antiguos espíritus del agua parecen volver a jugar en los márgenes de los cuerpos de agua tlaxcaltecas
Las lluvias de los últimos días en Tlaxcala no sólo han traído calles inundadas y desbordes de ríos. En las orillas de los cuerpos de agua, entre el murmullo de los árboles y el eco del viento, algunos dicen haber escuchado risas infantiles… risas que no parecen venir de ningún niño visible. Son los Ateteos, los duendes de la tradición tlaxcalteca que, según la leyenda, emergen con la humedad y la crecida de los cuerpos de agua.
En Tlaxcala, hablar de duendes no es solo cosa de cuentos. Para muchas personas en zonas rurales, como Nanacamilpa, los Ateteos son parte viva del paisaje y de la memoria colectiva. Se les describe como pequeños hombrecitos que se aparecen desnudos, riendo y jugando cerca de los jagüeyes, como si fueran niños… aunque, advierten los mayores, no lo son.
Sonia Maldonado Castro, originaria de Nanacamilpa, recuerda las historias que su abuela le contaba sobre los Ateteos que rondaban en el jagüey sobre el que fue construida su casa familiar: “Parecen niños, pero tienen rostros de adultos. A veces asustan tanto que la gente enferma del susto… o se ahoga si se acerca demasiado. Hay quienes ya no regresan a contar lo que vieron”.
El cronista local explica que, en tiempos prehispánicos, estos seres eran considerados espíritus del agua. Cuando alguien iba sola al campo y comenzaba a escuchar risitas o voces de niños jugando entre los árboles, sabía que no debía acercarse demasiado. Era una advertencia natural: respeto por la naturaleza y sus guardianes invisibles.
Se cree que los Ateteos viven en bosques, jardines, fuentes, incluso en los rincones ocultos de las casas. Su comportamiento es ambiguo: pueden ser traviesos y juguetones, o tornarse peligrosos si no se les respeta. Algunos les dejan dulces y agua para mantenerlos contentos, mientras que otros prefieren rociar agua bendita en los alrededores para mantenerlos lejos.
Hoy, con la tierra empapada y los ríos crecidos, muchos se preguntan si las extrañas risas entre los árboles son sólo el viento… o el despertar de estos antiguos seres que la lluvia ha traído de vuelta.
¿Y tú? ¿Has sentido su presencia en estas noches de tormenta?



























