Disfruta la Malinche con seguridad y respeto al medio ambiente
La Malinche, también conocida como Matlalcueyetl, es uno de los pulmones verdes más importantes del centro del país y un Área Natural Protegida que recibe cada año a miles de visitantes que buscan contacto con la naturaleza, practicar senderismo o realizar ascensos a su cumbre.
Ante la creciente afluencia turística, la Secretaría de Medio Ambiente del Estado de Tlaxcala, en coordinación con la Policía de Montaña y el personal del Parque Nacional La Malinche, emitió una serie de recomendaciones para garantizar la seguridad de las y los excursionistas y, al mismo tiempo, preservar el equilibrio ecológico de este espacio.
Las autoridades ambientales señalaron que toda persona que ingrese al Parque Nacional debe portar equipo adecuado: calzado de montaña, ropa térmica e impermeable, lámpara, agua suficiente y alimentos ligeros. De igual manera, se recomienda planear la visita con anticipación, evitar subir solo y respetar los horarios de descenso para no caminar de noche.
También se exhorta a seguir las indicaciones del personal del parque, quienes están capacitados para orientar a los visitantes, así como a mantener comunicación con familiares o conocidos sobre la ruta y el tiempo estimado de recorrido.
Además de las medidas de seguridad, la Secretaría de Medio Ambiente pidió a la ciudadanía adoptar prácticas responsables que contribuyan a la conservación del ecosistema de la Malinche. Entre ellas destacan: no encender fogatas, no cortar flora ni molestar a la fauna silvestre, y llevar de regreso toda la basura generada durante la estancia.
La Malinche es hábitat de especies endémicas y zona de recarga hídrica fundamental para Tlaxcala y estados vecinos, por lo que su cuidado representa un beneficio directo para las comunidades locales y para la calidad ambiental de la región.
Las autoridades invitaron a la ciudadanía a disfrutar de la majestuosidad de Matlalcuéyatl de manera segura y consciente, recordando que cuidar la naturaleza también significa proteger la vida de quienes la visitan.