Un whisky con maíz ‘Sangre de Cristo’ honra los 500 años de Tlaxcala
A dos mil 300 metros sobre el nivel del mar, donde las montañas se funden con el cielo y la historia respira en cada piedra, se levanta un proyecto que honra la memoria de un pueblo indomable: Cuatro Volcanes, la microdestilería tlaxcalteca que convierte la tradición en fuego líquido.
Su nombre no es casualidad: como guardianes silenciosos, los volcanes Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Pico de Orizaba y la Malinche rodean el valle tlaxcalteca, inspiración a esta casa de destilados que nació en 2018 con un experimento atrevido: transformar el maíz tlaxcalteca en whisky. Ese primer sueño, impulsado por Ernesto Vargas Mendoza, jefe de la destilería, se convirtió en una chispa que hoy arde con fuerza en la cultura gastronómica del estado.
El proyecto no solo mira hacia el pasado glorioso de la antigua República de Tlaxcallan, aquella confederación guerrera que resistió al imperio mexica, sino que también reivindica su legado de sabiduría: astronomía, medicina, arte y gastronomía. Cada botella es un tributo a esos ancestros que sabían que los elementos de la tierra podían transformarse en algo sublime.
Durante la pandemia, cuando el mundo se detuvo, Cuatro Volcanes se mantuvo en pie, transformaron el alcohol que no sería consumido en gel desinfectante que ayudó a la comunidad. Ese gesto consolidó lo que hoy es su esencia: un proyecto nacido para compartir, para resistir y para crear.
Actualmente, la destilería se ha convertido en un espacio vivo en Totolac. Su gastrobar abre de jueves a domingo y recibe a visitantes con coctelería de autor, música en vivo, recorridos guiados y catas que permiten descubrir sabores únicos: destilados con maíz, flores, frutas y combinaciones que llevan a Tlaxcala en el paladar. No es solo beber, es sumergirse en una experiencia sensorial que mezcla historia, ciencia y pasión.
Entre sus más preciados tesoros está un whisky de edición especial elaborado con maíz “Sangre de Cristo”, presentado en una botella de Talavera de San Pablo del Monte y con diseño de Alejandro Muñoz. Una pieza que no es solo bebida, sino arte, conmemorando los 500 años de la fundación de Tlaxcala.
Cabe destacar, que hasta el momento Cuatro Volcanes, alcanza un total de 12 medallas entre certámenes nacionales e internacionales. Con orgullo, Ernesto lo resume así: “No es un proyecto familiar, es un proyecto de Tlaxcala, con talento y materia prima local. Queremos que todos prueben nuestros destilados y ayuden a llevar el sabor de Tlaxcala a todo México”.
Cuatro Volcanes es mucho más que una destilería. Es un altar moderno donde la herencia se convierte en líquido dorado, donde cada sorbo es un viaje por la historia y donde Tlaxcala, pequeña en territorio pero inmensa en espíritu, demuestra que sabe dejar huella… también en el mundo de los destilados.


























