La noche de este primero de noviembre, cientos de familias llenaron el centro de Chiautempan para pedir la famosa Calaverita

Como ya es tradición, cada año, niñas, niños y familias en general salen a las calles disfrazados y maquillados para pedir la «Calaverita», una fecha que se ha convertido en un distintivo del municipio y de la cultura en México y que refleja un acto de profundo valor histórico que evoluciona y se adapta año con año.

De acuerdo con el antropólogo Erik Mendoza, está tradición se originó en el siglo XVIII, durante la época colonial, cuando las niñas y niños que no contaban con los suficientes recursos, salían a «calaverear» (pedirle a las personas adineradas, lo que les sobraba de sus altares) y de esta forma, rendir tributo a sus fallecidos.

Hoy, durante el 31 de octubre y primero de noviembre, las calles de todo México se llenan de personas disfrazadas de sus personajes, leyendas e iconos favoritos para mantener viva una tradición que se resumen con la frase «¿No coopera para mi Calaverita?».

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