Por: Dr. Ruben Blanca Diaz
La carrera tecnológica avanza a un ritmo vertiginoso, pero la legislación mexicana camina a paso lento. Mientras el mundo debate cómo encauzar el poder de la IA, México enfrenta el desafío de no quedarse atrás en la cuarta revolución industrial sin vulnerar los derechos de sus ciudadanos.
“En un laboratorio de la capital, un algoritmo predice con precisión enfermedades cardiovasculares. A cientos de kilómetros de distancia, en una fábrica de Guanajuato, robots colaborativos optimizan una línea de producción.”
Estas son las caras visibles de la Inteligencia Artificial (IA) en México: una herramienta con un potencial inmenso para transformar la salud, la industria, la economía y la educación. Sin embargo, detrás de estos avances, se esconde un paisaje regulatorio aún en pañales, un territorio sin ley donde la ética, la privacidad y la seguridad penden de un hilo.
Avances: La Semilla de la Conciencia Regulatoria
A diferencia de la Unión Europea con su pionera “Ley de IA”, México no cuenta con una legislación integral y específica. Sin embargo, la conversación ha comenzado a tomar fuerza en diferentes frentes.
- La Estrategia Nacional de IA (ENIA): Presentada en 2021, este documento marcó un primer paso crucial. Coordinada por la Secretaría de Economía, la ENIA es el plan maestro del gobierno para el periodo 2021-2025. Sus pilares se centran en fomentar el desarrollo de IA para el bien social, impulsar su adopción en el sector productivo, y garantizar una gobernanza ética e incluyente. “La ENIA es la hoja de ruta. Nos posiciona en el mapa global y reconoce que no podemos ser simples espectadores”, comenta Ana López, especialista en política tecnológica.
- Iniciativas Legislativas en el Congreso: El Poder Legislativo ha visto nacer varias propuestas. La más destacada es la iniciativa de Ley de Inteligencia Artificial presentada en 2023, que busca establecer principios como la transparencia, la no discriminación y la supervisión humana. Aunque aún está en discusión en comisiones, es la primera vez que se plantea un marco jurídico tan concreto. No obstante, expertos advierten que el riesgo es legislar desde el desconocimiento, creando normas tan ambiguas que sean inaplicables o tan rígidas que ahoguen la innovación.
- El recién creado órgano encargado del Acceso a la Información y Protección de Datos Personales se ha erigido como un actor clave. Dado que la IA se alimenta de datos, no puede estar alejada de la normatividad sobre la privacidad y los datos personales. No podemos hablar de IA ética sin hablar primero de privacidad. El consentimiento informado y la seguridad de los datos son la primera barrera de protección para los ciudadanos, señalan expertos en el tema
Retos: El Desierto por Cruzar
Los avances, aunque significativos, palidecen frente a la magnitud de los desafíos por resolver.
- La Urgencia de una Ley Específica: El mayor reto es la ausencia de una ley. La ENIA es un documento guía, no una norma vinculante. Esto crea un vacío donde las empresas operan con incertidumbre y los ciudadanos carecen de mecanismos claros para defenderse de decisiones sesgadas o abusivas realizadas por algoritmos.
- Sesgos y Discriminación Algorítmica: Los sistemas de IA aprenden de datos históricos, que en un país con profundas desigualdades como México, pueden perpetuar prejuicios. Un algoritmo usado para contratar personal podría discriminar por género o origen étnico si se entrena con información de una empresa que históricamente lo ha hecho. “La regulación debe exigir auditorías externas para detectar y corregir estos sesgos. De lo contrario, la IA no solo reflejará nuestras desigualdades, las amplificará”, advierte el Dr. Ricardo Morales, investigador en ética digital.
- Falta de Capacidad Técnica y Presupuesto: Regular la IA requiere de reguladores con un profundo conocimiento técnico. Instituciones reguladoras de temas digitales y de Protección de datos, necesitan fortalecer sus equipos con científicos de datos y especialistas en IA para poder supervisar eficazmente a las empresas tecnológicas, que suelen moverse a un ritmo mucho más rápido.
- La Brecha Digital: Mientras las grandes corporaciones y centros urbanos adoptan la IA, las PyMEs y las zonas rurales se quedan atrás. Una regulación inteligente debe incluir políticas para cerrar esta brecha, asegurando que los beneficios de la IA sean distribuidos de manera más equitativa.
El Camino por Delante: Innovación con Responsabilidad
El consenso entre expertos es claro: México no puede darse el lujo de prohibir o ignorar la IA. La clave está en encontrar el equilibrio. Se necesita una ley ágil, que no obstaculice la innovación, pero que establezca “límites de velocidad” claros para proteger a las personas.
El debate ya no es si debemos regular, sino cómo hacerlo. El reto es crear un marco que convierta a México en un hubo de innovación responsable, donde la tecnología sirva para resolver nuestros problemas más apremiantes, no para profundizar nuestras divisiones.
Otros países de Latinoamérica, como Perú y Chile, están haciendo lo suyo con avances legislativos importantes en el tema
El reloj no se detiene. La inteligencia artificial sigue evolucionando y México se encuentra en una encrucijada crítica. La forma en que el gobierno, la industria y la sociedad civil decidan abordar este desafío definirá el futuro del país en la era digital. La oportunidad de hacerlo bien está sobre la mesa; solo falta la voluntad para concretarla.
Sobre el autor: Abogado Notario y Actuario egresado de la BUAP , maestro en derecho y ciencias penales, Doctor en Derecho, litigante, activista, miembro activo de la Asociación de Docentes Capacitadores y Tutores de Educación Superior del Estado de Puebla AC, la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, La Red Internacional de Investigadores en Educación y la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales.


























