El dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Padilla Sánchez, refirió, en rueda de prensa, que el actual gobierno federal quiso callar la voz y descontento de las y los mexicanos que se manifestaron el pasado 15 de noviembre.
Mencionó que, mediante la violencia y represión, han tratado de minimizar “El creciente descontento en el país”.
Recordó que miles de jóvenes salieron a alzar la voz y la respuesta del gobierno no fue tolerancia y diálogo, sino gas lacrimógeno, vallas y agresiones. “Esto confirma que su intención nunca fue brindar seguridad, sino represión”.
El derecho a manifestarse es un pilar de democracia. Que el gobierno lo vea como un problema y reaccione con uniformados y fuerza es una traición a ese pilar, consideró el líder priísta.
Asimismo, señaló que el actual gobierno federal no sabe y no quiere dialogar con las generaciones más jóvenes.
Pues blindar el Poder Ejecutivo en vez de escuchar el grito de jóvenes que exigen paz, justicia y oportunidades, refleja un gobierno que teme al diálogo y prefiere el conflicto a escuchar la exigencia de las y los jóvenes.
Los gases y los escudos no son medidas de protección, son herramientas para acallar al ciudadano que exige rendición de cuentas.
“Cuando se etiqueta una movilización juvenil como «operación de bots» y se militariza el Zócalo en vez de generar canales de diálogo, queda claro quién detiene la conversación y reafirma legitimidad de un movimiento emanado de la justa indignación de las generaciones más jóvenes de mexicanas y mexicanos”.
La marcha exigía respuestas, pero el gobierno ofreció muros
La fuerza pública disparó ante la indignación juvenil, si esperaban que esos jóvenes se quedaran en casa, se equivocaron. La represión sólo alimenta la conciencia refirió acompañado de integrantes de la dirigencia estatal.
“Mientras se destinan recursos a vallas metálicas y despliegues policiales, las víctimas reales, jóvenes, desaparecidos y barrios enteros, siguen sin justicia”.
Señaló también que el usar la violencia estatal ante protestas es una señal de desgaste del poder, no de robustez. Temen al cambio, por eso lo reprimen.
Un gobierno que se preocupa por pintar muros, cerrar avenidas y dispersar manifestaciones con violencia, demuestra que ante su propio pueblo prefiere muros
que puentes.
La descalificación de la supuesta injerencia y manipulación del movimiento de la Generación Z por parte de los partidos políticos, que intentó fraguar el gobierno federal, quedó descartada ante la actitud de respeto de las organizaciones políticas.













