La pieza arqueológica tlaxcalteca forma parte de la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, que concluye el 15 de febrero de 2026 en Casa de México en España.

La Vasija Octecómatl, una de las piezas más representativas del sitio arqueológico de Zultépec-Tecoaque, en Tlaxcala, se encuentra en la etapa final de su exhibición en Madrid, España, como parte de la magna exposición temporal La mitad del mundo. La mujer en el México indígena.

La muestra, inaugurada el 3 de octubre de 2025 y vigente hasta el 15 de febrero de 2026 en el módulo El ámbito divino de Casa de México en España, es resultado del trabajo conjunto entre la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y la Embajada de México en ese país europeo.

De acuerdo con el responsable del sitio arqueológico, Enrique Martínez Vargas, la vasija —cuya iconografía alude a Mayahuel, deidad lunar del pulque— fue hallada durante las primeras excavaciones realizadas en Zultépec-Tecoaque en la década de los noventa. Se trata de una pieza que fue “matada” culturalmente en época prehispánica, como parte de un ritual de sacrificio.

El objeto fue localizado dentro de una fosa cuadrada en la plataforma adosada al templo circular dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl y cubría una concentración de cráneos con perforaciones laterales, evidencia de su exposición en un tzompantli. Su forma representa un maguey al que se le han cortado las pencas, y presenta una compleja decoración policromada con aplicaciones modeladas en forma de brotes y renuevos, cubiertas por un tono azul verdoso.

La vasija cuenta además con protuberancias cónicas decoradas en rojo y blanco, así como bandas cromáticas en el cuello, de donde emergen figuras que podrían asociarse simbólicamente con cuchillos de sacrificio. En la base, las rayas verticales rojas sobre fondo blanco remiten al sacrificio humano, ya que, según fray Bernardino de Sahagún, los guerreros destinados a este rito eran pintados con líneas similares, conocidos como huahuantli, “los rayados” o “los sacrificados al sol”.

Martínez Vargas explicó que las aplicaciones centrales de la pieza suman 52 elementos, número vinculado al Xiuhmolpilli o atado de años del calendario nahua, que marcaba el cierre de un ciclo y la ceremonia del Fuego Nuevo. Asimismo, el borde de la vasija, por su diseño, simula espuma blanca, evocando el pulque azul o matlalxóchitl, bebida ritual consumida por sacerdotes y personas destinadas al sacrificio.

El especialista subrayó que se trata de una pieza única, no solo por su complejidad simbólica, sino por su función ritual. En el sitio arqueológico también se han encontrado vasijas más pequeñas dispuestas en grupos de cuatro, número considerado adecuado para el consumo ritual del pulque, de acuerdo con el Códice Chimalpopoca, ya que ingerir una quinta porción implicaba un estado de embriaguez.

Con esta exhibición internacional, el patrimonio arqueológico de Tlaxcala continúa proyectándose a nivel mundial, permitiendo una lectura profunda sobre la cosmovisión indígena, los rituales prehispánicos y el papel simbólico de la mujer en el México antiguo.

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