Al hablar de los rasgos socioculturales de los mexicanos los abrazos forman parte de su cotidianidad; sin embargo, no son una forma simple de decir “hola”, son una convención que reconoce y asegura los vínculos humanos siendo un sinónimo de calidez y conexión.
Estos valores y raíces culturales se extienden a los tlaxcaltecas que, con su historia tras la conquista española, priorizan los sentimientos de quienes los rodean, lo que los hace ofrecer de forma constante sentimientos de calidez y compasión.
La cultura mexicana en general se distingue por procurar hacer que todos se sientan seguros, bienvenidos y valorados, esto suele hacer que la sociedad se catalogue como colectivista, ya que las amistades y la familia son muy valorados, siendo la solidaridad algo sumamente arraigado incluso con los desconocidos.
El contacto físico y la expresividad, forman prácticamente parte de toda interacción social, siendo expresiones comunes los abrazos y besos en la mejilla, lo cual hace que casi de forma inmediata se transmita cercanía y confianza.
Este contexto es sumamente favorable en todo sentido para los mexicanos y tlaxcaltecas, ya que al recibir o dar un abrazo, la salud y bienestar emocional mejoran de manera significativa.
Ya que, de acuerdo con múltiples estudios, un abrazo cuenta con la capacidad de disminuir de manera significativa los niveles de cortisol de un individuo, dicha hormona se encuentra estrechamente relacionada con el manejo del estrés y el mantener dichos niveles estables es vital cuando se considera que al encontrarse alto tiene consecuencias como la eliminación de neuronas y otros padecimientos nocivos para el cuerpo de cualquier individuo.
Ahora bien, es importante recordar que para que la práctica de dar un abrazo reporte beneficios, como toda actividad donde se entra en contacto con el cuerpo de otro individuo, debe ser consensuado, ya que de lo contrario se violaría el espacio y la autonomía corporal del otro, convirtiendo un gesto que de manera consensuada sería positivo, en una intrusión con la capacidad de generar estrés y ansiedad todo lo contrario a cuando un abrazo se da de manera consensuada o `porque existe una relación de afecto entre quienes participan de ella.
En búsqueda de fomentar la practica del abrazo de forma positiva, desde 1986 cada 21 de enero se conmemora el Día del Abrazo, esta fecha fue promovida por el estadounidense Kevin Zaborney, que se dio cuenta que las muestras de afecto público no son comunes en todas las sociedades y el abrazo es el más “cómodo “ sin importar el tipo de relación que se profese.




























