La comunidad académica, familiares y amigos realizaron un homenaje póstumo a Susana Fernández, cuya voz y legado marcaron la historia educativa, cultural y periodística de Tlaxcala

En un ambiente de profundo respeto y emotividad, la comunidad de la Universidad del Altiplano (UDA) y del Instituto Independencia realizaron un homenaje póstumo a Susana Fernández Ordóñez, quien fue una de las figuras y pilares más importantes del ámbito periodístico en Tlaxcala, convirtiéndose en una de las voces más influyentes del pensamiento crítico en la entidad.

Durante el acto, se destacó su trayectoria de más de seis décadas como comunicadora, iniciada en espacios de opinión y reflexión, donde abordó temas como la vida, el arte, la política, la historia y la condición humana, siempre con una voz clara, firme y comprometida.

Fue reconocida como la primera periodista profesional del estado y como pionera en la radio y la televisión, en donde tránsito de la amplitud modulada a la frecuencia modulada y convirtiéndose en referente para distintas generaciones de audiencias.

A nombre de la Universidad del Altiplano, del Instituto Independencia y de su familia, se agradeció la presencia de quienes acompañaron este momento de despedida, y se resaltó el consuelo y la fortaleza que brinda el reconocimiento colectivo a la vida y obra de quien fuera hermana, tía, maestra e inspiración para muchas personas.

En representación de las exalumnas y exalumnos, América Montoya ofreció un mensaje en el que subrayó el carácter firme y transformador de Susana Fernández como rectora; señaló que no fue una líder cómoda, sino una formadora exigente que impulsó la disciplina, la responsabilidad y el compromiso, convencida del potencial de sus estudiantes y decidida a no permitir que se desperdiciara.

Asimismo, destacó también su papel como mujer que abrió brecha en el periodismo, dejando un camino más accesible para las nuevas generaciones y una vara alta en ética y valentía profesional.

Recordó que su liderazgo no se midió únicamente en cargos o logros institucionales, sino en la huella humana que dejó en aulas, proyectos y conversaciones personales, donde incluso la exigencia se convertía en impulso para ser mejores personas y profesionales.

Por su parte, Mario Sandoval compartió un mensaje en el que evocó su cercanía personal con Susana Fernández desde la juventud, su inquietud temprana por las letras y la pintura, así como su vocación por enseñar y abrir oportunidades.

Recordó su paso por el periodismo, la radio y la televisión, así como su determinación para fundar y consolidar la Universidad del Altiplano, formando profesionistas con capacidad, honestidad y compromiso social.

Sandoval resaltó el prestigio y reconocimiento que la licenciada Susana Fernández alcanzó en los ámbitos académico, cultural, político y social, así como su mayor satisfacción: ver a generaciones de jóvenes egresar y enfrentar la vida con bases sólidas. Señaló que, aunque su ausencia se sentirá en pasillos, aulas y oficinas, su presencia permanecerá viva en las lecciones, valores y exigencias que inculcó.

El homenaje concluyó con una guardia de honor encabezada por familiares, como símbolo del respeto y la admiración que la comunidad guarda por quien no solo narró la historia de Tlaxcala, sino que la pensó, la escribió y la vivió, misma que permanecerá en la conciencia colectiva y en la formación de futuras generaciones.

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