Expertos coinciden en que la prevención y la educación comunitaria son herramientas clave para evitar que prácticas cotidianas deriven en tragedias ambientales irreversibles.
Durante la actual temporada de calor y sequía, la incidencia de incendios forestales en México y en el estado de Tlaxcala ha generado alarma entre autoridades ambientales y de protección civil, debido a condiciones meteorológicas adversas, prácticas agrícolas riesgosas y la alta proporción de siniestros de origen humano.
De acuerdo con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y reportes oficiales, México registró más de 7 mil incendios forestales en 2025, los cuales afectaron alrededor de 1 230 212 hectáreas de superficie, según un balance preliminar difundido por la dependencia federal. Esta cifra ubica al año pasado como uno de los más intensos en la última década para este tipo de emergencias, vinculadas a sequías prolongadas y temperaturas elevadas que favorecen la propagación del fuego.
Situación en Tlaxcala
En el contexto local, Tlaxcala presenta una incidencia media de siniestros en lo que va de 2026. Entre el 1 de enero y el 12 de febrero de este año se han registrado 10 incendios forestales que han afectado aproximadamente 27.27 hectáreas, según el reporte semanal de Conafor.
Previo al cierre de 2025, Tlaxcala había acumulado 92 incendios forestales y aproximadamente 2 429 hectáreas afectadas, de acuerdo con cifras regionales de la Conafor.
Además, datos municipales de localidades como Ayometla, a través de Protección Civil, señalan que entre noviembre de 2025 y febrero de 2026 se han reportado cerca de 60 incendios, muchos de ellos vinculados a la quema de pastizales y rastrojos. Sin la supervisión y medidas de seguridad necesarias, estas prácticas agrícolas comunales pueden transformarse rápidamente en incendios fuera de control. (Información proporcionada por autoridades municipales).
Causas y factores de riesgo
Especialistas y autoridades coinciden en que la mayoría de los incendios forestales en México y Tlaxcala son de origen humano, resultado de quemas agrícolas mal controladas, fogatas cerca de vegetación seca, colillas de cigarro mal apagadas, y otras negligencias. A nivel nacional, Conafor estima que hasta un 99 por ciento de los incendios tienen causas humanas.
Este panorama se agrava por las condiciones meteorológicas cálidas y secas, propiciadas por fenómenos climáticos como El Niño. Autoridades ambientales han advertido que este fenómeno podría intensificar la temporada de incendios en 2026, debido a una menor presencia de lluvias y un aumento generalizado de las temperaturas.
Acciones de prevención y recomendaciones
Ante este contexto, dependencias estatales y municipales han reforzado campañas de prevención y talleres dirigidos a autoridades locales, cuerpos de protección civil y comunidades rurales para mejorar la coordinación y la gestión del fuego responsable. El Programa Estatal de Manejo del Fuego 2026–2030 busca consolidar acciones preventivas, fortalecer la detección oportuna de siniestros y reducir los impactos ambientales de los incendios.
Las autoridades hacen un llamado a la ciudadanía para:
• Evitar quemar pastizales o residuos agrícolas sin la supervisión de brigadas especializadas.
• Reportar de inmediato cualquier incendio o conato al número de emergencias (911).
• No encender fogatas cerca de zonas secas o boscosas.
• Difundir información de prevención en comunidades rurales.
Impacto ambiental y social
Los incendios forestales no solo destruyen la vegetación, también:
• Degradan suelos y reducen la biodiversidad.
• Afectan la calidad del aire y la salud pública, especialmente en poblaciones cercanas a los focos de calor.
• Contribuyen al cambio climático y al deterioro de ecosistemas sensibles.




























