Piezas del siglo XVIII, una imagen “tocada por la original” de la Virgen de Guadalupe y obras con elementos mitológicos forman parte del patrimonio conservado bajo estrictas medidas de seguridad

En entrevista para Síntesis, el coordinador del Centro Cultural de Tlaxco, Gilberto García Hernández, dio a conocer que en la sacristía de la parroquia se resguarda un importante acervo de pintura de arte sacro que, tras la intervención y restauración del templo, fue concentrado en este espacio para su adecuada conservación.

Durante un recorrido, explicó que antes de los trabajos de restauración las piezas se encontraban dispersas en el interior del templo; sin embargo, debido a su relevancia histórica y artística, fueron trasladadas a la sacristía, donde actualmente permanecen bajo un sistema de circuito cerrado que garantiza su seguridad.

Entre las obras destaca una pintura del siglo XVIII que, además de su antigüedad, ofrece información sobre las personas que financiaron su elaboración. En la inscripción se menciona a los “vecinos” del pueblo como donantes, lo que, según explicó García Hernández, da cuenta de la posición económica de quienes aportaron recursos, ya que una pieza de estas características podía equivaler al valor de una hacienda.

La obra también llama la atención por su complejidad técnica y simbólica. Representa la creación del mundo y, en su composición, cada rostro fue elaborado de manera individual. Asimismo, incorpora figuras mitológicas como un unicornio y un ave fénix, elementos poco comunes dentro de la iconografía religiosa tradicional, lo que aporta un valor adicional a la pieza.

El coordinador señaló que varias de estas pinturas han recibido mantenimiento y procesos de restauración para asegurar su preservación. Entre las escenas representadas se encuentra también la del Arca de la Alianza, cuya presencia en la pintura resulta particularmente llamativa.

Otra de las piezas que genera interés es una imagen de la Virgen de Guadalupe que lleva la inscripción: “La imagen santísima sacada del original y se tocó en su santa imagen”. García Hernández explicó que, en la tradición religiosa, esto significa que el pintor realizó la obra teniendo a un costado el ayate original de Juan Diego, ya que en aquella época no existían medios fotográficos, por lo que la reproducción debía hacerse directamente frente a la imagen original.

Esta representación conserva además una corona, lo que resulta significativo, ya que la imagen actual de la Virgen de Guadalupe no la porta. Recordó que antiguamente sí tenía corona pintada, pero fue retirada cuando se decidió colocarle una corona de oro, hecho que confirma la antigüedad y el valor testimonial de esta obra.

El acervo incluye también piezas escultóricas, como una imagen de San Francisco Javier y obras elaboradas en materiales como marfil, así como un Cristo tallado en hueso, que forman parte del patrimonio religioso y cultural del municipio.

García Hernández subrayó la importancia de preservar y difundir este legado artístico, no solo como expresión de fe, sino como testimonio histórico de la vida social, económica y cultural de Tlaxco a lo largo de los siglos.

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