En México, más del 10 por ciento de la población presenta o presentará algún tipo de hernia de pared abdominal durante su vida.

De ellas, las hernias inguinales, que se presentan cuando una parte del intestino o grasa abdominal sobresale a través de un punto débil del abdomen o en la zona de la ingle, son las más comunes, ya que representan el 58.5 por ciento de todos los casos.

A pesar de su alta prevalencia, muchas personas normalizan los síntomas o postergan su atención, lo que puede comprometer seriamente su calidad de vida.

Solo un pequeño porcentaje de personas con hernias busca reparación quirúrgica, en muchos casos porque desconocen sus opciones de tratamiento.

A nivel global se realizan más de 20 millones de reparaciones de hernia inguinal anualmente.

Por su parte, en México, los hospitales del sistema público reportan miles de cirugías anuales por esta causa. Por citar un ejemplo, el Anuario Estadístico del Hospital General de México documenta más de cuatro mil egresos anuales relacionados con hernias inguinales.

En este sentido, especialistas hacen un llamado a no ignorar señales como dolor, molestia o abultamientos en el abdomen o la ingle.

Una hernia es una debilidad o desgarro en la pared muscular abdominal que permite que el revestimiento interno del abdomen y los órganos internos sobresalgan, formando una protuberancia visible.

Esta condición se asocia frecuentemente con levantar objetos pesados. Sin embargo, no se producen únicamente por cargar peso, sino por una debilidad de la pared abdominal que puede existir desde el nacimiento o desarrollarse con los años, así como realizar actividades que aumentan la presión abdominal, estreñimiento crónico, sobrepeso u obesidad, y tos crónica.

El signo más característico es un abultamiento bajo la piel del abdomen o la ingle, acompañado de molestia o dolor al pararse, hacer esfuerzo o levantar objetos pesados. Si no se trata a tiempo, la hernia puede aumentar de tamaño, volverse más sintomática y complicar su tratamiento, además de incrementar el riesgo de complicaciones graves como la incarceración o estrangulación, las cuales requieren cirugía de urgencia y pueden provocar náuseas, vómitos e incapacidad para eliminar gases.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here