Cuentan con 42 sones tradicionales, combina zapateados firmes, música de viento y vistosos trajes

En San Isidro Buensuceso, comunidad perteneciente al municipio de San Pablo del Monte, Tlaxcala, se conserva una de las tradiciones más representativas del estado: la Danza de los Basarios. Esta manifestación cultural, que cuenta con 42 sones tradicionales, combina zapateados firmes, música de viento y vistosos trajes que dan vida a una de las expresiones más antiguas y significativas de la región.

La danza se realiza en honor a San Isidro Labrador, santo patrono de los agricultores y símbolo de la fertilidad de la tierra. Cada año, durante el mes de mayo, los habitantes de la comunidad se reúnen para rendirle homenaje, agradeciendo por las cosechas y pidiendo por nuevas siembras abundantes. Este ritual fusiona la fe católica introducida en la época colonial con antiguas prácticas agrícolas indígenas, reflejando así el mestizaje cultural y religioso de Tlaxcala.

Más allá del aspecto religioso, la Danza de los Basarios representa un momento de convivencia y cohesión social. Familias enteras participan en la organización de la fiesta, desde la confección de trajes y máscaras hasta la preparación de alimentos tradicionales que acompañan las celebraciones. Los danzantes, conocidos como “basarios”, transmiten de generación en generación los pasos, sones y significados, asegurando la continuidad de esta tradición.

El colorido de los atuendos es otro elemento que distingue a la danza: los bailarines portan trajes bordados, listones, sombreros adornados y máscaras que evocan tanto lo festivo como lo ritual. Cada movimiento, cada zapateado, se convierte en una ofrenda que une la música, la fe y la identidad comunitaria.

De esta manera, la Danza de los Basarios no solo es un espectáculo folclórico, sino también un patrimonio cultural vivo que fortalece el sentido de pertenencia y mantiene vigente la herencia cultural de Tlaxcala.

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