Originario de Tula de Allende, pero desarrollando gran parte de sus actividades y formación desde pequeño en Tlaxcoapan, municipio colindante, Daniel Alonso Rodríguez Pérez nos platica que lo que más valora de la región de dónde es oriundo son las personas y el ambiente de tranquilidad que se respira en el poblado.
Desde niño e impulsado por su papá, se vio inmerso en el taekwondo, disciplina que le permitió conocer gran parte del país y enamorarse del deporte. Fiel amante de los amaneceres, Daniel se levanta diariamente a las cuatro de la mañana a correr, pues asegura, sentir el viento golpear sus mejillas le produce gran placer, y el frío adentrarse por sus pulmones lo hace sentirse vivo.
Para Daniel, una de sus mayores inspiraciones es su abuelita, quien siempre le inculcó el respeto por los demás y en gran parte su labor como activista en Derechos Humanos se debe a la influencia de ella.
Ovolactovegetariano, interesado también por temas relacionados con la cuestión holística y la psicología, Alonso Rodríguez considera importante entablar una conexión muy cercana con la naturaleza, pues afirma, es parte fundamental para la humanidad.
Daniel y su “Reforma Social”
Con escasos años de edad, Rodríguez Pérez, jugando a ser maestro, impartía cursos de verano a sus amigos a fin de compartir con ellos el conocimiento que iba obteniendo en su formación.
Es así que se ve inmerso en la oratoria, haciéndolo partícipe en varios concursos, e incluso lograr obtener los primeros lugares. Daniel vio en la oratoria una oportunidad para defender en tribuna las causas justas, ya que “ningún orador debe subir al estrado sin tener una causa justa que proteger”, afirma.

Desde pequeño, Daniel ha sido muy consciente de la situación que aqueja al país y al mundo entero, en cuanto a cuestiones sobre violencia, discriminación y desigualdad, así como la ausencia de valores y prácticas deshonestas que permean en la sociedad.
“Es evidente la crisis que vive el país, pero también es evidente la lucha que muchos emprendemos”.
Tenía 15 años cuando se hizo acreedor al Premio Estatal de la Juventud Hidalgo 2014 en la Categoría “A” de Derechos Humanos, derivado de la iniciativa que comenzó en 2013 a través de conferencias a niños, jóvenes y adultos sobre Derechos Humanos, ¿Qué son? ¿Cómo se promueven? ¿Cómo se garantizan? ¿Cómo se respetan? y ¿Qué instancias están para salvaguardarlos?
Proyecto cuyo nombre es “Reforma Social” y que actualmente continúa vigente, pero más ampliada y dividida en tres etapas:
- Educación para la paz, mediante la impartición de conferencias sobre Derechos Humanos, realizada en planteles de distintos niveles.
- Formación en derechos humanos para cuadros políticos, que viene acorde a la Reforma Constitucional en materia de Derechos Humanos del 2011, por el caso Radilla Pacheco.
- Fomento a la responsabilidad social en las empresas, ya que, considera, son parte fundamental en el desarrollo de un estado.
De esta manera y a fin de continuar su labor desde un marco legal, compaginando su pasión por la oratoria y la disciplina y rectitud que le dejó la práctica del taekwondo, Daniel Alonso decidió estudiar la licenciatura de Derecho y Ciencias Políticas, en el del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, la cual dispuso pausar y pretende retomar para junio; a la fecha se encuentra en el primer semestre de Derecho en la UAEH. Cree fielmente que a través de las leyes puede realizar un avance y defensa enorme en la causa que protege.
El Nobel de la Paz
Es justo el académico del ITESM, campus Hidalgo, Juan Gabriel Zamora Jiménez, quien realizó la postulación del estudiante al Comité del Premio Nobel de la Paz, mediante una carta donde expuso la ardua labor que realiza Rodríguez Pérez en la materia.
En respuesta, el 3 de marzo recibió un mail de la Fundación Nobel, donde le dio a conocer que su postulación ha sido aceptada y que para este 2017 hasta el momento han sido registrados 318 candidatos; el resultado será anunciado el 5 de octubre.
Cuestionado acerca de cómo se sintió al recibir la noticia, Daniel hace hincapié en la emoción que le produjo pero está consciente de la responsabilidad que conlleva, asimismo no busca vanagloriarse con premios, “trabajo para lograr una verdadera paz social”, afirma.
Los millennials y las instituciones
Al preguntarle sobre qué considera deberían mejorar las instituciones en materia de Derechos Humanos, el joven activista señaló que “lo primordial es hacer su trabajo con dignidad, lo que les corresponde, trabajar contra la corrupción y la impunidad, es fundamental en el ejercicio de su gestión”, destaca que no se ha trabajado lo necesario pero el cambio depende de la voluntad que se tenga.
Mucho se habla de que los “millennials” son una generación caprichosa, perdida, con ausencia de valores y como parte de esta generación Daniel reflexiona y subraya que justamente la “generación Y” es parte medular del estrato social, con un gran potencial, no cree que esté perdida, pues son capaces de cambiar el tejido social, lo único que quizá les hace falta es “…esa chispa. Todos tenemos ese sueño que nos persigue, esa iniciativa, primero como juventud, segunda como mexicanos, lo único que hace falta es motivación”.
Finalmente, el postulante al Premio de la Paz hizo un llamado a estos jóvenes a “pensar en grande, soñar en grande, construir un México grande, a seguir sus sueños” y a la creación de un frente nacional para la paz.



















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