“No se mata la verdad matando periodistas” –Jornada periodistas-
Una vez más la pluma y voz de un periodista fue acallada por tiros certeros que le quitaron la vida a una mujer cuyo único error fue imprimir pasión, vocación y compromiso social al llevar a cabo su labor.
Y es que el asesinato de la reportera de La Jornada, Miroslava Breach, constituye un atentado no sólo en contra del gremio periodístico de nuestro país, sino en contra de una sociedad que está cada vez más vulnerable frente a la actuación de políticos corruptos vinculados con la delincuencia organizada.
El trabajo de la comunicadora de evidenciar la colusión entre la clase política y delincuentes en Chihuahua es, de acuerdo al propio gobernador de Chihuahua, la posible causa de su asesinato.
Periodismo: actividad de alto riesgo
En nuestro país el periodismo se ha convertido en las últimas décadas en una actividad de alto riesgo.
De acuerdo a las cifras que la Fiscalía para la Atención de Delitos cometidos en Contra de la Libertad de Expresión (Feadle) en el periodo que va de 2010 a 2016 fueron presentadas 798 denuncias por agresiones contra periodistas.
Pero lo más grave de las cifras es que sólo existen tres sentencias condenatorias, eso sí es verdaderamente alarmante porque la casi nula eficiencia con la que actúan las autoridades muestran un claro desinterés en castigar a agresores o asesinos de periodistas.
“La impunidad mata la libertad de expresión” es la mejor manera de expresar lo que representa para la sociedad y para quienes ejercen el periodismo la realidad que se vive en México.
Quienes golpean, amenazan o asesinan a periodistas en nuestro país están tranquilos, pues libran la justicia por la falta de actuación de gobiernos que se convierten en cómplices de delincuentes que dan clara muestra del poder que han adquirido.
De la cifra documentada en el periodo que hemos referido en líneas anteriores, 47 fueron por el asesinato de comunicadores.
México, uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo
El año pasado la Unesco publicó un informe en el que dio a conocer que México ocupa el quinto lugar entre los países más peligrosos para ejercer el periodismo.
De acuerdo a la organización, los países árabes ocupan el primer lugar y los países que comprenden la región de Latinoamérica el segundo lugar en riesgos para la actividad de comunicadores.
Expresar, como lo hizo la Unesco, la situación del ejercicio periodístico señalando “los medios y la libertad de expresión están en estado de sitio” es verdaderamente grave, porque ello significa un estado de impunidad latente en países como el nuestro.
El reto, según el organismo, es que los gobiernos de los países que ocupan los primeros lugares en atentados a la libertad de expresión demuestren que los periodistas no han sido asesinados por ejercer su profesión.
La impunidad con la que actúan los delincuentes alcanza cifras superiores al 90 por ciento, lo que demuestra claramente que “no hay problema” agredir, amenazar o asesinar periodistas.
Periodistas, transparencia vs corrupción
Indudablemente el rol de los periodistas en la actualidad es fundamental para transparentar qué está sucediendo en los fenómenos, entornos, instituciones y personajes que engendran corrupción.
La tarea no es nada fácil, sobre todo cuando hay algunos medios de comunicación que han dejado de evidenciar lo que sucede, que se han convertido en una especie de cómplices, aliados, socios o paleros de quienes incurren en actos de corrupción.
Pero afortunadamente son más los periodistas que tienen muy claro su compromiso social y la ética con la que se conducen.
Evidenciar la corrupción o falta de transparencia no es fácil y quienes se conducen de esta manera lo saben, y eso, les da cierta tranquilidad, así que el reto para el gremio es llevar a cabo la actividad de manera más celosa, ética y comprometida.
A pie de página
Va de nuevo el tema de la renovación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos…

























