¿Qué tanto afectará el reciente escándalo en el que se vio envuelta Eva Cadena, persona cercana a Andrés Manuel López Obrador tras recibir 500 mil pesos en efectivo presuntamente para la causa del tabasqueño? Poco, muy poco.
En México estamos viviendo un claro radicalismo de la política con grupos que defienden a sus líderes a costa de todo.
Y por otro lado tenemos a una clase política sinvergüenza que nos sigue tratando como estúpidos.
Primero tenemos a un eterno aspirante a la Presidencia de la República, quien durante 18 años ha hecho campaña permanente, ha creado un partido político (hay que reconocer que en ascenso), promociona su imagen personal antes que la de su Movimiento de Regeneración Nacional y todo sin tener un trabajo que justifique cómo es que vive muchísimo mejor que cualquier ciudadano promedio que debe trabajar más de 8 horas diarias para vivir más o menos.
No hay que olvidar que López Obrador tiene al menos un escándalo similar como antecedente cuando Carlos Ahumada le entregó una suma millonaria a Rene Bejarano «El Señor de las Ligas».
El problema es que la sociedad mexicana olvida pronto y bien.
Y después tenemos una elite política que en analogía son cerdos enlodados que piden pulcritud a los otros cerdos. Quiere decir que critican fuertemente esta conducta, siempre deleznable, olvidando que padecen el mismo mal: la corrupción al amparo de la impunidad.
Que una persona cercana (aunque ahora la nieguen) reciba fuertes cantidades de dinero no reportado ni fiscalizado, indigna a la sociedad, tanto como que las voces que lo señalan se han caracterizado por cosas peores.
Ahí tenemos el caso del dirigente del PRI a nivel nacional, Enrique Ochoa Reza, aquel quien recibió una liquidación millonaria tras su salida de la Comisión Federal de Electricidad. Y no crea que dicha liquidación correspondía a toda una vida dentro de esta institución sino después de poco más dos años de «trabajo».
El mismo quien apenas hace algunas semanas se dio a conocer que falseó información para hacerse de una flotilla de taxis en el norte del país.
Y el mismo quien solapó a exgobernadores de su partido quienes hoy han sumido en un severo endeudamiento a los estados los cuales gobernaron.
Conocía denuncias -y las paso de largo- contra Javier Duarte de Veracruz, Cesar Duarte de Chihuahua, Roberto Borge de Quintana Roo y así un largo etcétera.
Y finalmente tenemos también al panismo nacional, que también es insalvable de esta red de corrupción.
Por ello, el escándalo en el que se muestra a la lopezobradorista Eva Cadena recibiendo dinero de una forma cuestionable, seguramente afectará poco la carrera de AMLO hacia el 2018, porque forma parte de una clase política cortada con la misma tijera y nos hemos convertido en una sociedad que lo pasa de largo.
Lamentable.



















