El martes de esta semana desde las primeras horas del día, los poblanos nos despertamos con una noticia que fue de tal impacto, que puso a Puebla en los titulares de los medios de comunicación a nivel nacional.

Me refiero a las acciones viles, perversas e inhumanas que perpetraron un grupo de delincuentes contra una familia poblana en la carretera México-Puebla cuando regresaba de sus vacaciones.

Por supuesto que han ocurrido otros crímenes atroces en nuestra entidad, pero este tocó los corazones (y lo digo sin temor a equivocarme), de la mayoría de la población.

En lo personal, en cuanto leí la nota, no pude evitar derramar lágrimas de tristeza y coraje sobre todo por el asesinato del chiquito de dos años. No puedo entender cómo puede haber gente que se atreva a quitarle la vida a un pequeñito.

Que si fue un ajuste de cuentas por el robo de huachicol o si fue un asalto, que son las líneas de investigación que siguen las autoridades, lo importante del hecho es que la violencia ejercida por los delincuentes contra esta familia mostró ser más cruel y desalmada que en anteriores crímenes, he ahí el por qué la noticia tuvo tanta resonancia en el resto del país. Incluso en la red social Facebook, ha estado circulando el slogan, “Me dueles México” y la gente tanto de Puebla como de otros estados, continua mostrando su indignación.

Como madre, no puedo siquiera imaginar el dolor de la mamá del chiquito y me cuesta creer que estemos viviendo tiempos tan duros en los que exista gente que no se tiente el corazón ante criaturitas que no tienen la culpa de nada. Incluso al redactar estas palabras, las lágrimas acuden a mis ojos.

También como mamá, me duele y preocupa la violencia que cada vez se muestra peor en Puebla. Salir a la calle, caminar o usar el transporte público, se ha convertido más que un disfrute o una necesidad en un estado constante de alerta porque ya no sabemos en qué lugar o a qué hora del día nos puede tocar ser víctimas de alguna agresión.

Esto lo digo también por el asalto realizado por un grupo de hombres a una unidad del transporte público de la ruta 27 A, el fin de semana pasado,  durante el cual (como nos informaron los medios de comunicación), perdió la vida un joven de 23 años al recibir varios impactos de bala.

Igual que en el anterior caso, la cuestión primordial no es si lo mataron porque se resistió al asalto o por defender a una usuaria que iba con su bebé, sino la violencia ejercida por los delincuentes, quienes cada vez es más frecuente que utilicen armas de fuego.

En nuestro estado la violencia no había llegado a un punto tan álgido y esto se demuestra con estos dos hechos, más el ocurrido el miércoles de la misma semana donde se enfrentaron huachicoleros con elementos del ejército y de las fuerzas estatales perdiendo la vida varios delincuentes así como miembros de las fuerzas federales y  locales; posteriormente la violencia continuo cerrando los pobladores la carretera México-Orizaba quemando llantas y otros objetos así como lanzando piedras a los elementos que aún resguardaban la zona.

Como mujer, mamá, poblana y mexicana, me uno a la exigencia de la ciudadanía a las autoridades de hacer justicia a la familia Vázquez así como a los papás del chico asesinado y de realmente brindarnos mayor seguridad a todos.

Nos leemos el próximo domingo.

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