Sin esperanza, desesperación, frustración, tristeza y llanto…un escenario desolador, es como durmió y amaneció la comunidad de San Isidro en el municipio de Chilchotla, Puebla.

Y es que lo que se convertiría en una gran celebración religiosa, terminó siendo una lamentable tragedia.

Todo ya estaba listo para festejar al santo patrono: San Isidro Labrador, el próximo 15 de mayo, y la familia Serrano Argüello eran los mayordomos por lo que días antes tenían que recibir a la imagen religiosa en su casa, es decir este 8 de mayo.

En el inmueble se encontraba la pirotecnia que se utilizaría para el gran festejo; pero ante el recibimiento de San Isidro en el hogar se decidió ocupar algunos cohetes, y una chispa alcanzó el almacén: vino la tragedia.

“Mi hijo lo saqué debajo de la cama la cual encima tenía piedras; ahorita está en el hospital”, relata el hijo mayor de la familia Serrano, quien entre lágrimas pide a Dios por sus papás, dos hermanos y dos sobrinos; algunos lesionados y otros, lamentablemente, muertos.

La explosión derribó la construcción, resultando nueve decesos en el sitio. Tres personas más fallecieron al ser atendidas en los hospitales de Guadalupe Victoria y Quimixtlán. Cinco son menores de edad

El joven era consolado por los habitantes de la comunidad quienes desde las primeras horas del martes comenzaron a llegar para saber qué había sucedido y ayudar en lo que se pudiera. La zona estaba acordonada.

“Lástima, los niños qué culpa tienen”, gritaban con frustración mujeres y hombres. Incluso, algunos llorando y con rabia expresaron: “Dios no existe en este mundo”.

A una costado de la zona cero ya había veladoras encendidas junto a un cuadro de la Virgen de Guadalupe. A lado de eso, una gran mancha de sangre en el pasto que daba fe sobre lo ocurrido.

También otras personas resultaron afectadas; entre la comunidad se daban los pésames; porque además de la familia más dañada, hubo otras personas que murieron; unos eran vecinos y otros de localidades cercanas que se encontraban en la “pre-celebración”.

Y es que los estallidos se escucharon a varios metros a la redonda de la comunidad; las casas aledañas se cimbraron y los vidrios de ventanas y puertas tronaron.

“Nomas escuché el ruido”, comenta entre la población una señora mayor, a quién se le pregunta: y no se levantó. Ella responde, “no, estaba acostada y dije pues a ver qué me pasa”.

Dicen adiós

Alrededor de las 8 de la mañana del martes al punto del desastre llegó el sacerdote de la comunidad quien cobijó a los dolidos y ofreció una misa en honor a los que murieron.

Pidió a Dios tener en su santa gloria a los afectados, heridos y muertos.

Las personas fallecidas son: Ambrosio Serrano Rosas de 14 años. Juan Carlos Rodríguez Luna de 13 años. Victorino Serrano Ruiz de 15 años. José Miguel Luna Rosas de 15 años. Rubén Argüello Montiel de 19 años. Felipe Serrano Argüello de 14 años. Rosario Serrano Argüello de 19 años. Leobardo Antonio Tentle Luna de 11 años. Pablo Luna Blanco de 27 años. Diego Serrano Méndez de 8 años. Rodrigo Serrano Méndez de 11 años. Erick Brayan Serrano Luna de 5 años. Julio Serrano Tentle de 4 años. Francisco Nazario Tentle Tentle de 54 años

Por el momento los habitantes solo esperan el arribo de los cuerpos que en las próximas horas llegarán a un lado del punto de desastre donde serán velados; ya se colocó una gran carpa.

Ahora a los habitantes de San Isidro sólo les queda resignarse ante la pérdida de sus seres queridos o conocidos, y con la interrogante de si en sus celebraciones religiosas seguirán utilizando material pirotécnico.