Desde que nacemos hasta el último día de nuestra existencia la vida nos da millones de oportunidades para mirar distinto lo que sucede a nuestro alrededor y en nuestro interior, no hay una sola etapa en la que no existan áreas de oportunidad para adquirir y emplear esos conocimientos en la manera en la que pensamos y actuamos, lo que ocurre es que nos casamos con ciertas creencias que dificultad el reconocimiento y uso de nuestros recursos para implementar nuevas y mejores formas para prevenir o solucionar conflictos, para percibir e interpretar los eventos en lo cotidiano y también para dar espacio al crecimiento personal.

Nada es inamovible, la vida en sí misma es un ciclo que continúa modificándose, aún si no participamos en ello.

Por eso, de cuando en cuando es conveniente revisar aquello que creemos que ya sabemos y estar dispuestos a cambiarlo si no es verdaderamente funcional, ¿Cómo lo sabemos? Cuando continuamente no obtenemos los resultados que deseamos o cuando las crisis se presentan más a menudo, o bien, cuando una situación o patrón de conducta se ha vuelto crónico y no nos permite avanzar.

Estamos hechos de historias, es cierto, y también de definiciones y de creencias, a veces, es momento de analizar seriamente qué es necesario erradicar o hacer los cambios pertinentes en lugar de situarnos en la insatisfacción, la queja o el sufrimiento.

Las personas, las circunstancias y nosotros mismos somos grandes maestros en nuestra existencia, si abrimos las puertas de la conciencia podemos percibir lo que hemos aprendido, pero, sobre todo, es mucho más importante aplicar esa experiencia, aún si para lograrlo debemos desaprender y reaprender.

¿Qué es desaprender? Es tomar nota de lo que ya sabemos que no está resultando útil, ampliando la visión que tenemos y adquirir un aprendizaje diferente en la misma situación o concepto, es decir; se requiere “olvidar” lo que ya se sabe para volver a aprender, de lo contrario, si no soltamos la idea anterior sobre cómo “debe ser” difícilmente estamos abiertos a otras opciones que pueden ser más prácticas, funcionales y enriquecedoras para transitar por la vida.

¿En qué o en donde es aplicable reaprender? En todo: en la labor profesional, en las relaciones, en la visión que tenemos de la vida, respecto a la persona que somos y lo que podemos lograr.

Tener una creencia limitante o una definición inflexible sobre el amor o las relaciones de pareja puede ser el motivo de vivir en crisis permanente en la relación que tenemos, considerar que nuestra forma de pensar es la única que es válida dificulta la comprensión y aceptación hacia otras personas, genera conflictos y disminuye la calidad de las relaciones interpersonales.

Casarse con una sola idea de las capacidades y habilidades personales, tener un auto concepto deficiente, etiquetándose con diversos adjetivos calificativos puede ser la razón por la que no se encuentra el punto de arranque hacia una mejor y más alta realización personal y/o profesional.

En todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos hay algo nuevo que conocer, descubrir y aprender, y para hacerlo es importante la disposición para escuchar a los otros, leer sobre aquello que no sabemos, atrevernos a cuestionar nuestras creencias, aún con el riesgo de encontrar que hemos estado equivocados, y digo riesgo, porque puede no ser tan grato admitir que es desde nosotros de donde proviene lo que nos enfada o lastima, sin embargo, la ganancia es superior a este sentimiento, puesto, que una vez que lo sabemos es posible el cambio.

Obviamente los cambios requieren tiempo, decisión y acción, así cómo nos ha llevado tiempo aprender, nos llevará otro tiempo desaprender y reaprender, ¿Cómo? A través de un ajuste en lo que pensamos, disciplinándonos ante los nuevos aprendizajes y entrenándonos en la realización de los mismos.

Nunca es tarde para desaprender y para aprender de nuevo, en la medida en que reconocemos la necesidad y los beneficios de hacerlo nos motivaremos para lograrlo.

Al final, lo mejor que nos puede pasar como personas es no ser los mismos que fuimos antes, y no porque encierre un aspecto negativo, sino porque el cambio es crecimiento, porque significa que estamos evolucionando, aprovechando y disfrutando dándole sentido a nuestra existencia a través de la propia auto transformación, porque involucra nuestra trascendencia como ser humano… ¿el resultado? Construir y mantener relaciones sanas, estables y duraderas, así como tener una vida plena en todas y cada área de la vida… y como ya sabemos, esta no es un ensayo, solo tenemos una, y si bien, ya nos equivocamos o ya pasamos tiempo en lo que no deseamos o no nos ha llevado a crecer, este es el momento para levantarnos y actuar, nunca es tarde para volver a empezar, para creer en nosotros mismos, para darle un sentido más apasionante a nuestro día a día, para sentirnos satisfechos con la vida y agradecidos por saber que empezar de nuevo no es empezar de cero… para algo tiene que servirnos lo que ya hemos vivido, incluso para saber que eso es justamente a lo que no queremos volver o lo que podemos mejorar… ¿Lo pensé o lo dije?

¡Un abrazo!

 

Twitter: @Lorepatchen

? Entre Géneros, jueves 8 p.m., 98.1 FM Red Estatal de Hidalgo Radio.