Roberto Flores Toledano, presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), ha tomado la mejor decisión: no respaldar (no solapar, pues) al juez Marco Antonio Gabriel González Alegría.

Y es que como sabemos, el pasado viernes protagonizó una trifulca en el restaurante La Silla, presuntamente por haber faltado al respeto a una mujer.

La verdad es que el juez se comportó como si estuviera en una cantina.

Y otra verdad es que algunas versiones apuntan a que a la mujer a la que ofendió ya la conocía y de alguna manera tuvo cierta relación con ella.

La verdad es que perder parte de la oreja no es su mayor problema.

El problema mayúsculo al que se enfrenta el juez es que lo van a destituir y mínimo le fijarán una multa por lesiones y agresión.

En una de esas, pasará unas horas después de “tocar el piano” (imagínese usted a un juez metido en una cárcel 15 minutos, con aquellos a quienes pudo haber sentenciado).

Lo que es cierto es que la decisión que tomó Flores Toledano –que llegó casi una semana después del altercado, una vez que trascendió el episodio y sobre todo, que se conocieron los hechos mediante el video del restaurante.

Pero al fin llegó. Como todo buen juez, Flores Toledano no dictó sentencia a priori: pidió una investigación a la Fiscalía General del Estado, cuyo titular Víctor Carrancá tendrá poco tiempo para determinar qué ocurrió.

Pero mientras tanto, el magistrado Roberto Flores ya adelantó que podrían aplicar sanciones administrativas en contra del juez. Así lo resolvió el Pleno del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado de Puebla, por unanimidad de votos:

“…ordenó que se realicen las investigaciones de los referidos hechos para, de ser procedente, se inicie el procedimiento administrativo en su contra, en virtud de que se trata de un servidor público que tiene una alta responsabilidad frente a la sociedad, que es la de impartir justicia”.

Consumatum est.

Desde los corrillos:

Alvaro Alatriste, exalcalde de Tehuacán, está realizando giras al interior del estado para sondear una idea que se le ha formado recientemente: buscar una postulación en el 2018.

El esposo de la actual alcaldesa de uno de los municipios más grandes de Puebla –dicen- está recibiendo toda clase de propuestas de partidos diferentes al que lo postuló a la presidencia municipal, el PRI.

Resulta que hasta Morena y otras fuerzas se le han acercado y actualmente está visitando algunos municipios para medir qué respuesta tendría una eventual postulación.

Ahí le dejo el dato para que imagine el escenario.

Gracias y nos leemos el lunes.

Mientras, nos encontramos en Twitter en @erickbecerra1