Durante este fin de semana se han declarado alrededor de ochenta incendios en Galicia España, arrasando alrededor de 4 mil hectáreas y hasta el momento el reporte de dos personas fallecidas.

Las autoridades de Nigrán Pontevedra, declararon la muerte de dos personas, que al parecer quedaron atrapadas en una furgoneta y las cuales fueron alcanzadas por un incendio de la localidad, cabe mencionar que resulta ser el incendio más importante de los que afectan al sur de la y que se extendió cara Redondela y Pazos de Borbén.

Distintos puntos de Galicia se han visto afectados este fin de semana por el fuego, diecisiete focos seguían ayer sin ser controlados, después de que el sábado se contabilizaran en toda la comunidad 80 incendios forestales que arrasaron más de 4.000 hectáreas.

 

 

Trascendió que aunque no eran los únicos focos, el Gobierno gallego informó de que la lucha contra incendios se centraron en el sur de Pontevedra, en San Cristovo y en Cervantes, además de la Consellería del Medio Rural aseguró que detrás de estos incendios hay una clara intencionalidad y virulencia.

El fuego de Pazos de Borbén, al que se las autoridades responsables de este departamento autonómico ya supervisan labores, empezó en el vecino municipio de Ponteareas a primera hora de la madrugada de ayer domingo, cuando las naves contra incendios ya no podían actuar, y quemó 1.500 hectáreas.

La gravedad con la que se están enfrentando los gallegos ha obligado a la Xunta de Galicia a activar el segundo nivel de alerta, la cual está poniendo en riesgo a los pobladores.

«Estamos en una situación difícil, estamos preocupados, sabemos apagar fuegos pero las condiciones adversas de este domingo nunca las habíamos vivido en una década. Es una actividad incendiaria homicida», aseguró Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta.

Esta ola de fuegos de otoño que sufre Galicia y que ha afectado a zonas naturales como el parque natural de O Xurés, en la frontera ourensana con Portugal, se produce con las plantillas de las brigadas recortadas después de que la Xunta haya despedido a los 436 operarios que solo contrata para el verano, pese a las críticas de los sindicatos.