El régimen sirio intensificó este lunes la presión sobre dos grandes bastiones rebeldes, con ataques aéreos mortales en el noroeste y una ofensiva para garantizar la seguridad de una base militar estratégica cerca de Damasco.

Al menos 21 civiles, entre ellos ocho niños, murieron en ataques del régimen y de su aliado ruso realizados el domingo contra varias localidades de la provincia de Idlib, en el noroeste, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El régimen lleva a cabo desde el 25 de diciembre una ofensiva para reconquistar el sureste de Idlib, única provincia que escapa enteramente a su control y está hoy dominada por Tahrir al Sham, una coalición yihadista formada por la exrama de Al Qaida.

“Los bombardeos del gobierno y de la aviación rusa continuaban este lunes en varias regiones de Idlib”, dijo a la AFP Rami Abdel Rahman, director del OSDH.

Esta organización, que dispone de una amplia red de fuentes en el país en guerra, atribuye los bombardeos en función del tipo de avión, del lugar del ataque, de los planes de vuelo y las municiones utilizadas.

Base militar estratégica

El objetivo del ejército sirio al tomar el sureste de Idlib es “garantizar la seguridad” de una carretera que une Alepo, segunda ciudad del país, a la capital Damasco, según el OSDH.

El régimen de Bashar al Asad controla actualmente más de la mitad del país y multiplica sus victorias contra los insurgentes y los yihadistas gracias al apoyo militar de Rusia.

El próximo objetivo del ejército es el aeropuerto militar de Abu Duhur, según Rahman. Si logran reconquistarlo, este aeropuerto se convertiría en la primera base militar en manos del régimen en la provincia.

En la capital provincial, Idlib, proseguían las operaciones de socorro al día siguiente de una explosión de origen indeterminado cerca de un cuartel general de combatientes yihadistas asiáticos.

La explosión dejó 34 muertos, incluidos 19 civiles y 11 niños, según un nuevo balance del OSDH.

El cuartel general de los “Soldados del Cáucaso” -facción compuesta por cientos de combatientes de Asia Central- quedó totalmente destruido y los edificios cercanos, gravemente dañados.

Romper el cerco

La presencia de estos combatientes asiáticos en Siria ilustra la complejidad de la guerra que devasta el país desde 2011.

El conflicto, que implica a varias potencias regionales, ha fragmentado el territorio sirio y causado más de 340.000 muertos.

En los últimos meses, la violencia afectó especialmente a Guta Oriental, enclave rebeldes al este de Damasco, blanco casi diario de bombardeos aéreos y disparos de artillería mortales del régimen