El gobierno del presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, pactó con el de México pedir la retirada de los cargos de narcotráfico y lavado de activos contra el extitular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos.

Cienfuegos, extitular de Sedena con Enrique Peña, fue detenido el pasado 15 de octubre, en el Aeropuerto de Los Ángeles, California; y posteriormente trasladado a Nueva York. El general se ha declarado no culpable de los cargos de los que se le acusaba, supuestamente cometidos mientras era secretario de estado.

A través de Twitter, el departamento de Justicia de la Unión Americana dio cuenta de la maniobra legal de la administración Trump.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha tomado la decisión de solicitar la retirada de los cargos penales contra el exsecretario Cienfuegos, para que pueda ser investigado y, si corresponde, ser acusado, de conformidad con la legislación mexicana“, informaron ambos países en un comunicado conjunto.

Cienfuegos, extitular de Sedena con Enrique Peña, fue detenido el pasado 15 de octubre en el aeropuerto de Los Ángeles y posteriormente trasladado a Nueva York. El general se ha declarado no culpable de los cargos de los que se le acusaba, supuestamente cometidos mientras era ministro.

En el comunicado, el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, y su homólogo mexicano, Alejandro Gertz Manero, apelaron a “la sólida alianza” entre México y Estados Unidos en cuestión de orden público para la toma de esta decisión.

Además, el Departamento de Justicia de la Unión Americana ha compartido con la Fiscalía de México “pruebas en este caso y el compromiso de continuar la cooperación, dentro de este marco, para apoyar la investigación de las autoridades mexicanas“.

Según apunta el comunicado, México abrió su propia investigación contra Cienfuegos tras su detención en Estados Unidos.

Cienfuegos tiene programada una audiencia este mismo miércoles en el tribunal de Nueva York que lleva su caso, dónde la Fiscalía ya podría informar de su petición de retirada de cargos.

La administración López manifestó a finales de octubre su desacuerdo con el gobierno estadounidense por no haber compartido la información que llevó a la detención del general Cienfuegos.

El gobierno de López es, precisamente, uno de los pocos que todavía no ha reconocido la victoria del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, en los comicios de hace dos semanas.

Cienfuegos es considerado uno de los militares más reputados de las Fuerzas Armadas y muy estimado entre la tropa, una carrera empañada por la masacre de Ayotzinapa y, ahora, por su detención a petición de la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, en sus siglas en inglés).