Tras la llegada del año nuevo y con la presencia del semáforo rojo por la pandemia de covid-19 en la ciudad, muchos capitalinos atendieron el llamado de las autoridades y decidieron no salir de casa.

A diferencia de otros años, donde los rastros de basura, fogatas o cohetes dejan huellas en las calles de la ciudad, en está ocasión durante la celebración del año viejo, las familias fueron más cautelosa respecto a la celebración.

Este medio recorrió varios puntos del sur y oriente de la cuidad y pudo observar varias avenidas solas, establecimientos cerrados, baja presencia de trasporte público y la soledad en los mercados.

Solo algunas tiendas de conveniencia registraron largas filas en la espera de atención.

Al oriente de la ciudad, los pobladores decidieron recibir el año nuevo con música de banda y cohetes, pero manteniendo las medidas preventivas para evitar contagios.