No hay liquidez. El mundo está sobreendeudado con cuentas públicas presionadas y un nivel de gasto cuya elasticidad depende de los impuestos, de otros ingresos o de más deuda, la única opción para no frenar la recuperación económica y facilitar la reconstrucción del tejido socioeconómico pasa por la vía fiscal.

Que paguen más, quienes más tienen, así lo cree el Fondo Monetario Internacional (FMI) en voz de su directora gerente, Kristalina Georgieva, una postura defendida durante la reunión de Primavera entre el FMI y el Banco Mundial, dirigido por su presidente, David Malpass.

El encuentro anual entre ambos organismos, bajo un formato semipresencial y virtual, ha servido para dejar una serie de recomendaciones a los gobiernos de los diversos países a fin de movilizar ingresos fiscales adicionales que coadyuven a la reactivación en firme del crecimiento económico.

La guerra biológica resultante del SARS-CoV-2 está causando muchos estragos no solo la pérdida de casi tres millones de personas (a principios de abril) sino la destrucción de millones de empleos y el daño a muchos sectores y subsectores productivos, algunos no volverán a recuperarse porque dentro de la vorágine de la pandemia se está gestando una etapa de transición con un acelerador a favor de la economía digital.

Las cuentas públicas también están de cabeza en la mayor parte de los países con gastos excepcionales por cubrir como la emergencia sanitaria presionando la infraestructura hospitalaria, el gasto ingente en la compra masiva de millones de dosis de vacunas y otras decisiones tomadas de manera inminente para atender la presión de un cuantioso volumen de enfermos.

En tiempos extraordinarios, medidas extraordinarias y para ello, la experiencia histórica recomienda echar mano también de medidas fiscales extraordinarias.

Tanto al FMI, como al Banco Mundial, preocupan dos aspectos visibles en las economías,  como daño colateral sanitario: el enorme endeudamiento de países industrializados y subdesarrollados; el nivel del déficit público como burbuja asfixiante para las cuentas públicas comprometiendo el crecimiento económico futuro.

Dos lastres acentuados debido a la pandemia. Ambos organismos abordan los niveles de endeudamiento y sobreendeudamiento adquirido por muchos países para hacer frente al virus y sus estragos humanitarios, económicos, laborales y sociales, de una forma en la que puedan darse condonaciones de deuda, quitas y reestructuraciones.

A COLACIÓN

Para el déficit público, la prioridad pasa por mejorar las arcas, y para ello el FMI ha puesto sobre de la mesa la posibilidad de aplicar una serie de impuestos: unos, incorporados de manera definitiva y otros, de manera temporal. El primero, es el impuesto mínimo global y el segundo, se baraja como un impuesto Covid que sería temporal y en forma de suplemento para las rentas más altas; y tampoco se descarta, un tributo verde.

La guerra es el infierno y los impuestos el cortafuegos. De acuerdo con The Tax Foundation, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, los países subieron impuestos para financiar la reconstrucción; en el caso de Estados Unidos, el presidente Harry Truman, incrementó los impuestos a las grandes fortunas en más de 20 puntos.

De esta manera, nueve de cada diez dólares que contribuyeron al crecimiento económico fueron aportados por las grandes fortunas así se financió el Plan Marshall que contó con 13 mil millones de dólares y que sirvió para la reconstrucción de Europa.

La propuesta del FMI respalda el trabajo de la OCDE -presidido por Ángel Gurría- que lleva largos meses buscando el consenso para lograr un impuesto mundial uniforme para las empresas tecnológicas y que, fraguó en su momento, debido a la postura del entonces presidente norteamericano.

La postura pragmática del expresidente, Donald Trump, llevó a su país a abanderar la negativa a implementar un gravamen que sobre todo va dirigido a las grandes multinacionales digitales; no pasó desapercibida la respuesta desde la Casa Blanca cuando Francia amagó con imponer un 3% con la llamada tasa GAFA por (Google, Amazon, Facebook y Apple); pues bien, la pandemia y el daño que ha provocado, tal parece que hará realidad la aplicación de ambos impuestos más pronto que tarde.