Varios cientos de neoyorquinos antivacunas, pertrechados con todo tipo de carteles negacionistas, atravesaron este lunes el emblemático puente de Brooklyn al grito de «Nuestro cuerpo, nuestra opción», en protesta por la prohibición de acudir a las aulas a los profesores no vacunados contra la covid-19, medida que entró en vigor hoy.

Maestros y trabajadores del sector sanitario; blancos, negros, laicos, creyentes y conspiranoicos se dieron cita en esta marcha entre lemas como: «Nosotros, el pueblo, no cumpliremos (el mandato de vacunarse)», «Nuestro cuerpo, nuestra opción», «Que pongan fin al apartheid médico» o «Que les jodan a (presidente Joe) Biden y a (alcalde de Nueva York, Bill) de Blasio».

No se nos permite estar en nuestros edificios con nuestros estudiantes, y eso que hemos estado ahí durante el último mes, y no ha habido brotes», asegura a Efe Rachel, profesora de un instituto del distrito de Staten Island y que hoy no ha podido ir a trabajar porque se niega a vacunarse.

Rachel, que lleva una camiseta en la que se puede leer: «Si hay riesgo, debería haber elección», sostiene que las autoridades ocultan información y se muestra contraria a que se estén suprimiendo informaciones aparecidas en las redes sociales, que las plataformas eliminan por considerarlas desinformación, pero que ella interpreta que las han retirado para esconder datos sobre las vacunas.

Por su parte, Alisha, que asegura que pasó el coronavirus en marzo del año pasado, porta un cartel en el que se puede leer: «Hemos dado al Departamento de Educación todo, y ahora nos quedamos sin nada».

Al igual que Rachel, Alisha se ha acogido a la oferta de las autoridades a los últimos irredentos antivacuna de acogerse a un año de baja sin sueldo, pero que incluye beneficios médicos.

No sé que voy a hacer. Estoy dándole vueltas a distintas cosas, pero no sé», dice a Efe Alisha, que asegura que no contempla la opción de vacunarse para volver a las aulas.

  • Como muchos de los presentes, sostiene que la campaña de vacunación se está llevando a cabo sin datos suficientes, a pesar de que la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, en inglés) de Estados Unidos ya ha dado la aprobación definitiva de las vacunas más extendidas en Estados Unidos.