Las alertas de deforestación en la Amazonia brasileña alcanzaron un nuevo récord en el primer trimestre de 2022, cuando fueron destruidos 941 kilómetros cuadrados de selva, pese al descenso del 15 % registrado en marzo, informaron este viernes fuentes oficiales.

Los datos son del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), órgano vinculado al Gobierno de Brasil, y suponen un incremento del área desforestada del 64 % en relación a los tres primeros meses de 2021, según imágenes de satélite preliminares.

Las alertas de deforestación del primer trimestre en la Amazonia, que abarca alrededor de un 60 % del territorio brasileño, marcan un nuevo máximo para el periodo desde el inicio de la serie histórica, en 2016.

Sin embargo, la fuerte presión sobre el bioma se redujo aparentemente en marzo pasado, cuando la superficie devastada llegó a los 312 kilómetros cuadrados, un 15 % menos que en el mismo mes del año pasado.

Las organizaciones medioambientales han expresado su preocupación por los primeros índices de deforestación reportados entre enero y marzo, a priori, una época históricamente con niveles más bajos de degradación al coincidir con los meses más lluviosos en la región.

Asimismo, atribuyen este incremento de la tala y los incendios en la Amazonia al discurso antiecologista del presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, quien defiende la explotación de los recursos naturales del ecosistema, incluso en las reservas indígenas.

El Gobierno anunció el pasado 25 de marzo una nueva operación espacial con 1.200 agentes de diversas fuerzas públicas de seguridad y funcionarios de entidades federales para perseguir los crímenes medioambientales en la región.

La Administración de Bolsonaro, que en sus casi tres años y medio en el poder ha recortado sucesivamente el presupuesto destinado para la protección ambiental, prometió en la cumbre del clima COP26 que se celebró en Glasgow (Escocia) que la deforestación ilegal será eliminada para 2028.