La construcción del Tren Maya en el tramo 5 sur ha desencadenado una preocupante crisis ambiental que requiere atención inmediata. Informes exhaustivos del colectivo ambientalista Sélvame del Tren revelan una realidad desoladora: la demolición indiscriminada de cuevas y la afectación sistemática de cenotes, componentes clave de un sistema de cavernas de renombre mundial.

Estos daños no solo representan una amenaza directa para la biodiversidad local, sino que también comprometen la integridad de los acuíferos subterráneos, vital fuente de agua para las comunidades circundantes.

La magnitud de esta emergencia ambiental ha generado una profunda preocupación entre defensores del medio ambiente, científicos y comunidades locales, quienes claman por una acción urgente por parte de las autoridades pertinentes.

Es esencial que se implementen medidas inmediatas para detener la destrucción irreparable de estos ecosistemas delicados y se adopten estrategias efectivas de conservación que garanticen la preservación a largo plazo de nuestra rica biodiversidad y patrimonio natural.

El desafío que enfrentan no solo radica en la protección de los recursos naturales, sino también en el respeto y salvaguarda de los derechos de las comunidades indígenas y locales cuyas vidas y culturas están intrínsecamente ligadas a estos territorios.