A poco menos de dos meses para las elecciones presidenciales y el segundo debate entre los aspirantes al Poder Ejecutivo, las actividades políticas cobran impulso. En el caso de la candidata de la coalición Sigamos Haciendo Historia, Claudia Sheinbaum Pardo, su llegada a Mérida llamó la atención al ser recibida no solo con porras y abrazos, sino también con una limpia.

Sheinbaum recién había descendido del avión que la llevó a la capital yucateca cuando un grupo de simpatizantes la recibió con entusiasmo. A pesar de los intentos de su equipo de seguridad por mantener su paso sin interrupciones, un seguidor se acercó para entregarle un objeto peculiar que luego se usaría en el inusual pero popular ritual: una limpia con huevo.

 

Entre arengas de apoyo, los asistentes expresaban su honor por estar con Claudia ese día. Con una sonrisa nerviosa, la candidata observaba mientras un ciudadano le entregaba el huevo y comenzaba el ritual de limpieza, pasando el huevo por su rostro y cuerpo mientras ella extendía los brazos y cerraba los ojos para permitir el proceso.

El hombre, aproximadamente de 45 años, llevó a cabo la limpia, y al terminar, abrazó a Sheinbaum en señal de gratitud, aunque ella solo le agradeció el gesto y continuó saludando a los demás simpatizantes.

Las limpias en México son prácticas ancestrales destinadas a purificar y renovar la energía del cuerpo y el espíritu de una persona. Arraigadas en las tradiciones indígenas precolombinas, buscan eliminar influencias negativas que puedan afectar la salud física, mental o emocional, restableciendo el equilibrio y la armonía. Estas ceremonias suelen involucrar elementos naturales como hierbas, flores, humo, agua y huevos, y son realizadas por curanderos o personas con conocimiento en las tradiciones espirituales y medicinales prehispánicas.