Una mujer de 23 años nunca habría imaginado que comer una sopa instantánea resultaría en una parálisis corporal. Claudia de Alburquerque Celada, de origen brasileño, se encontraba en California, Estados Unidos, participando en un programa de intercambio laboral.

Al entrar a una tienda de una cadena nacional para comer sopa, Claudia comenzó a sentir malestar después de ingerir el producto. Experimentó síntomas como dificultades respiratorias, que en menos de 24 horas la dejaron paralizada en todo el cuerpo.

Después de ser hospitalizada y examinada, las autoridades sanitarias determinaron que la sopa estaba contaminada con botulismo, una toxina producida por la bacteria Clostridium botulinum, que se encuentra en el suelo y en los sedimentos marinos.

Aunque las pruebas realizadas en la cadena de tiendas resultaron negativas para la presencia de la bacteria, los expertos en salud consideraron que el manejo inadecuado del producto después de su compra probablemente fue la causa.

Se sospecha que la sopa no fue correctamente refrigerada o no se recalentó lo suficiente, o que la refrigeración no se llevó a cabo durante un período prolongado.

Ahora, la familia de la joven está solicitando ayuda para poder trasladarla de Estados Unidos a Brasil, y necesitan cerca de 200 mil dólares para cubrir los costos.