En un caso que ha generado indignación en redes sociales, el Departamento de Conservación Ambiental del estado de Nueva York confiscó y luego sacrificó a Peanut, una ardilla rescatada que se había vuelto popular en Internet. Su dueño, el veterano Allen Decker, había adoptado a Peanut después de encontrarla herida hace varios años. A través de publicaciones en Instagram, Peanut se convirtió en un símbolo de compañía y cuidado hacia los animales rescatados, hasta que las autoridades decidieron actuar en cumplimiento de la normativa que prohíbe tener ardillas como mascotas en Nueva York.

El rescate inicial de Peanut ocurrió luego de que Decker la encontrara herida, sin cola y en condiciones críticas. Desde entonces, la ardilla había sido rehabilitada y criada en casa, formando un fuerte vínculo con Decker, quien mostraba sus interacciones a través de videos y fotos en redes sociales. Sin embargo, al descubrir el caso, los oficiales de Conservación Ambiental intervinieron, alegando que mantener a Peanut violaba las leyes estatales. A pesar de los intentos de Decker y del apoyo de la comunidad para apelar la decisión, la ardilla fue confiscada y posteriormente sacrificada, lo que ha provocado una ola de reacciones de defensores de los derechos animales y figuras públicas como Elon Musk.

Este caso pone en la mesa un debate sobre las regulaciones en el cuidado de animales salvajes rescatados, especialmente cuando, como en el caso de Peanut, estos han sido rehabilitados y no pueden regresar a su hábitat natural. Para muchos, la historia de Peanut simboliza un cuestionamiento de la rigidez de las normativas, y ha motivado llamados a revisar las leyes de protección animal y permitir excepciones para casos similares, donde la adopción y cuidado responsable son evidentes