El gobierno de Estados Unidos autorizó la detención de migrantes en lugares previamente considerados “protegidos”, como escuelas, iglesias y hospitales. Las detenciones incluso podrían ocurrir en bodas, fiestas, funerales o manifestaciones pro inmigración.

Con esta determinación, anunciada el martes tras el arribo de Donald Trump a la presidencia de ese país, quedan anuladas las políticas de administración de Joe Biden para las acciones de cumplimiento de la ley del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) que impiden la aplicación de la ley en o cerca de las llamadas áreas “sensibles”.

Al respecto, es necesario señalar que el ICE estableció, en 2011, una política que impedía a los agentes llevar a cabo arrestos en lugares sensibles. Bajo estas medidas, se permitían las operaciones policiales sólo en determinados casos, como una amenaza a la seguridad nacional, por cuestiones de terrorismo o por riesgo inminente de muerte o daño físico a personas o propiedades.

Por su parte, los espacios santuarios eran considerados lugares sensibles para las redadas, sin embargo, ahora no podrán impedir la actuación de las autoridades federales.

En entrevista con Fox News, Tom Homan, que asumió el cargo como zar de la Frontera, declaró que los oficiales del ICE ya comenzaron las redadas en todo el país.

Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional afirmó que “esta acción empodera a los valientes hombres y mujeres de la CBP y el ICE para hacer cumplir nuestras leyes de inmigración y capturar a extranjeros criminales —incluyendo asesinos y violadores— que han entrado ilegalmente en nuestro país. Los criminales ya no podrán esconderse en las escuelas e iglesias de Estados Unidos para evitar ser arrestados”.

De acuerdo con medios locales, las redadas anti migrantes iniciaron en Chicago, Illinois, y San Antonio, Texas, pero esto no fue confirmado por el gobierno.

Es importante señalar que, posterior a su investidura, Donald Trump afirmó que cumpliría su promesa de campaña, de llevar a cabo deportaciones masivas de personas que estén en Estados Unidos de forma ilegal.