Por orden de Donald Trump, los Archivos Nacionales de Estados Unidos desclasificaron 2 mil 200 documentos relacionados con el asesinato del presidente John F. Kennedy, en 1963; entre la información más relevante destaca una llamada de advertencia sobre el atentado y que la CIA tenía una base secreta en la Ciudad de México.

Fue el 18 de marzo cuando se dieron a conocer, poco a poco, los archivos con información del asesinato. Desde un principio se dijo que serían 80 mil, pero todavía no se encuentran todos en línea. Según la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, se prevé que los archivos terminen de subirse en próximos días.

Según la versión oficial, el exinfante de Marina, Lee Harvey Oswald, es el único responsable identificado hasta el momento. El hombre disparó contra el presidente desde una ventana de un almacén mientras la comitiva pasaba por la plaza Dealey, en Dallas, Texas.

La CIA operaba en Ciudad de México

Tras la desclasificación, se reveló información sobre diversas ciudades en el mundo donde la CIA habría tenido presencia en la Guerra Fría. Una de ellas es la Ciudad de México, a donde viajó Oswald antes del asesinato; sin embargo, también figuran Bogotá, Caracas y Santiago de Chile. Además, estarían ciudades europeas como Berlín, Barcelona, Londres y Estambul.

Otro documento señaló que Lee Harvey Oswald habría compartido con un conocido su percepción sobre que el gobierno de John F. Kennedy estaba decidido a “destruir” Cuba. Lo anterior, debido a que su administración temía sobre el impacto del régimen de Fidel Castro en la isla; por ello, estaba decidido a tomar medidas drásticas.

Se sabe que Oswald se convirtió en un defensor del gobierno cubano; una fotografía tomada tres meses antes del asesinato lo mostró junto a un grupo de mercenarios. Todos repartían panfletos de la organización procastrista llamada “Comité de Juego Limpio para Cuba”.

Una llamada advirtió 25 minutos antes

Finalmente, otro archivo destacó que una llamada habría advertido sobre el atentado; sin embargo, hasta el momento la identidad de la persona continúa en anonimato.

Presuntamente, un periodista del diario Cambridge News recibió el aviso justo 25 minutos antes del asesinato.

En un escrito James Anglenton, entonces subdirector del FBI, narra cómo el Servicio de Inteligencia Interior británico les informó del atentado. Como el periodista no había recibido una llamada de ese tipo, además de que no tenía antecedentes penales, quedó fuera de la investigación.