Bill Murray habló públicamente por primera vez sobre la acusación de conducta inapropiada que enfrentó en 2022 durante el rodaje de la película Being Mortal, dirigida por Aziz Ansari. La declaración fue realizada en una entrevista con The New York Times, donde el actor calificó el incidente como una situación “estúpida” y malinterpretada.

El hecho ocurrió en abril de 2022, cuando una trabajadora del equipo técnico denunció que Murray la besó en la boca y se le subió encima, ambos usando mascarilla por protocolos COVID-19. El episodio llevó a la suspensión y eventual cancelación del filme, producido por Searchlight Pictures (Disney).

Según el actor de 74 años, el gesto formaba parte de un comportamiento que solía utilizar como forma de romper la tensión en el set.
Para mí, fue gracioso. Todavía me parece estúpido. Eso es todo lo que fue”, afirmó Murray. Añadió que conocía a la denunciante y compartía con ella almuerzos con frecuencia.

Indicó que su intención no fue ofensiva y aseguró que actos similares habían sido bien recibidos anteriormente. “Siempre pensaban que era gracioso”, insistió.

Acuerdo económico y consecuencias

A pesar de haber alcanzado un acuerdo extrajudicial por más de 100.000 dólares con la denunciante, el actor lamentó la forma en que el estudio manejó la situación.
Criticó especialmente al área de derechos humanos de Disney, asegurando que no hubo diálogo ni posibilidad de conciliación.

También cuestionó el proceso de arbitraje: “Fue lunático. Si alguien les sugiere ir a arbitraje: no lo hagan. No es justicia”.

Reacciones y otras controversias

Murray reconoció que el episodio le hizo reflexionar, pero también mostró incomodidad con la exposición mediática que lo presentó como un “monstruo”.
Admitió que a lo largo de su carrera ha tenido algunos malos encuentros, aunque los consideró excepciones dentro de miles de interacciones profesionales.

Asimismo, negó incidentes pasados como el relato de Richard Dreyfuss, quien lo acusó de arrojarle un cenicero durante el rodaje de What About Bob?. “Lancé un vaso, sí, pero al techo, no a él”, aclaró.

El testimonio de Bill Murray arroja luz sobre un caso que dejó profundas secuelas en su carrera y en la industria. Aunque insiste en que su intención no fue ofensiva, el contexto actual exige mayor sensibilidad y límites claros en los espacios laborales.