El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que está dispuesto a lanzar nuevos ataques contra las instalaciones nucleares iraníes si recibe informes creíbles sobre un nuevo enriquecimiento de uranio a niveles preocupantes. Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Trump fue consultado sobre la posibilidad de bombardear centros clave de enriquecimiento en Irán, y respondió afirmativamente.
Los ataques recientes a las instalaciones de Fordó, Isfahán y Natanz lograron un alto el fuego entre Irán e Israel después de 12 días de conflicto, destacó Trump, quien calificó la operación como un “éxito rotundo”. El mandatario aseguró que ambas partes están agotadas tras las tensiones y enfatizó que las instalaciones nucleares, en especial Fordó, fueron severamente dañadas.
Detalles sobre los ataques y la postura de Trump
Trump señaló que las instalaciones nucleares fueron “totalmente aniquiladas” y que no le preocupa una posible reactivación del programa nuclear iraní. Además, hizo un llamado al líder supremo iraní, Ali Jameneí, para que reconozca el impacto real de los ataques y la situación de Irán tras el conflicto.
Por otro lado, el presidente estadounidense criticó un informe filtrado que sugiere que el programa nuclear iraní solo sufriría un retraso de seis meses, y no varios años como él ha afirmado. También destacó que Teherán perdió el acceso a reservas de uranio enriquecido al 60 %, las cuales fueron destruidas durante los ataques.
Posibles repercusiones
Los recientes bombardeos forman parte de la estrategia de presión estadounidense para impedir que Irán avance en su programa nuclear. La amenaza de nuevos ataques se mantiene latente, dependiendo de los informes de inteligencia sobre la actividad nuclear iraní.
Este escenario genera inquietud en la comunidad internacional, que sigue de cerca la evolución del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, y sus posibles consecuencias para la estabilidad regional.






















