El gobierno de Irán se negó a proporcionar información a la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre el paradero de una cantidad significativa de uranio enriquecido que falta en sus instalaciones nucleares tras el ataque de Estados Unidos del pasado 21 de junio.

Así lo denunció el organismo con sede en Viena. De acuerdo con el señalamiento, inspectores no han podido acceder a datos críticos ni registros completos del programa nuclear iraní; lo anterior, pese a que viola los compromisos con el Acuerdo de Salvaguardias del Tratado de No Proliferación Nuclear.

Y es que, presuntamente, Irán tiene hasta 36 kilos de uranio enriquecido que no ha sido debidamente contabilizado.

Al respecto, el director general del organismo, Rafael Grossi, calificó la falta de cooperación como “alarmante”; también, reiteró que sin transparencia no es posible garantizar que las actividades nucleares de Irán tengan únicamente fines civiles.

Irán rechaza acusaciones

Por su parte, el gobierno iraní rechazó las declaraciones y aseguró que las acusaciones son “infundadas y políticas”. Un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que Irán “no aceptará presiones ni interferencias extranjeras”; además, acusó a la OIEA de actuar bajo influencia de potencias occidentales.

En tanto, Estados Unidos, Francia y Reino Unido solicitaron una sesión de emergencia del Consejo de Gobernadores de la OIEA; mientras Israel reiteró que “no tolerará” que Irán continúe acercándose a niveles de enriquecimiento que podrían permitir la fabricación de un arma nuclear.