Prada en el ojo del huracán por sandalias inspiradas en diseño indio

La casa de moda Prada se encuentra en el centro de una controversia global tras presentar en pasarela unas sandalias que, según miles de usuarios en redes sociales, replican el diseño tradicional de las Kolhapuri chappals, originarias de la India.

Prada responde ante la presión social y mediática

Ante la presión mediática y social, la marca italiana confirmó que ha iniciado conversaciones con fabricantes artesanales de la región de Maharashtra, con el objetivo de buscar formas de colaboración y reconocimiento justo.

Primeros pasos hacia el diálogo intercultural

Según un comunicado oficial enviado a medios, el pasado 11 de julio se celebró una reunión entre el equipo de Prada y representantes de la Cámara de Comercio de Maharashtra. Como siguiente paso, la empresa explorará asociaciones con artesanos certificados con sello de Indicador Geográfico (GI), protección legal que reconoce el origen y autenticidad del producto.

Patrimonio vivo: la historia de las Kolhapuri chappals

Las Kolhapuri chappals son sandalias elaboradas artesanalmente, con cuero curtido vegetalmente, reconocidas por su durabilidad y valor cultural. Se comercializan localmente por el equivalente a 8 a 11 euros. Forman parte del patrimonio cotidiano en los estados de Maharashtra y Karnataka.

Denuncias y acciones legales contra Prada

La polémica surgió cuando Prada mostró un modelo masculino de sandalias extremadamente similar, sin hacer mención al origen ni dar crédito a los artesanos. La Cámara de Comercio local envió una carta formal, y un experto en propiedad intelectual presentó una demanda legal por presunta violación del sello GI.

Apoyo local y comparaciones con otras marcas

En India, figuras del entretenimiento, como la actriz Kareena Kapoor, expresaron su apoyo a los productores locales. Marcas como Louis Vuitton han sido elogiadas por colaborar con diseñadores indios y respetar el origen cultural de sus piezas.

Prada reconoce inspiración y abre camino a alianzas

Prada reconoció que el diseño fue «inspirado» en calzado tradicional y que aún no ha sido puesto a la venta. Su nueva postura apunta hacia una reparación simbólica: escuchar, dialogar y abrir las puertas a futuras alianzas éticas.

Un llamado global a la moda ética

La industria de la moda enfrenta una exigencia cada vez mayor por ser responsable. Reconocer la propiedad cultural y pagar lo justo. Prada, esta vez, parece dispuesta a intentarlo.