Estados Unidos y la Unión Europea llegaron a un acuerdo comercial que impone un arancel del 15 por ciento a la mayoría de los productos que entran al país vecino del norte; esto pondría fin a una guerra entre dos aliados que representan casi un tercio del comercio mundial.

Después de varias semanas de tensión, el domingo pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así como la titular de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, sellaron el pacto.

Pocos celebraron el gravamen; ya que lo estipulado es superior al arancel del 10 por ciento que Trump impuso el 2 de abril pasado; sin embargo, otros destacaron que es significativamente inferior a las cifras con las que el republicano había amenazado.

También se sabe que la UE se comprometió a comprar energía por unos 750 mil millones de dólares; además de realizar inversiones suplementarias por otros 600 mil millones de dólares.

Países reciben acuerdo con negatividad

Ante las críticas, el comisario Europeo de Comercio, Maros Sefcovic, defendió que arreglo es 100 por ciento mejor que “una guerra comercial”.

En tanto, el alemán Bernd Lange, presidente del Comité de Comercio del Parlamento Europeo, se mostró desconfiado; al respecto, señaló que el acuerdo crea estabilidad; por lo que esperó que haya razón.

Asimismo, el presidente de España, Pedro Sánchez, expresó su respaldo al acuerdo; pero destacó que lo hacía “sin entusiasmo”. Para el primer ministro de Francia, François Bayrou, la UE se “sometió” a Estados Unidos con ese acuerdo.

En contrapartida, la jefa del Gobierno de Italia, Giorgia Meloni, recibió “positivamente” la noticia. Y es que, “una escalada comercial habría tenido consecuencias imprevisibles y devastadoras”, refirió.