Una jueza federal ordenó detener la expansión de un centro de detención para migrantes, ubicado en medio de los Everglades, al considerar que la instalación viola leyes ambientales. La decisión fue emitida por la jueza Kathleen Williams y exige además una reducción progresiva del centro en los próximos 60 días.
La instalación, conocida como el “Alcatraz de los caimanes”, ha sido criticada por grupos ambientalistas y la comunidad indígena Miccosukee, quienes afirman que el proyecto pone en riesgo ecosistemas frágiles. La orden preliminar impide la entrada de nuevos detenidos al lugar mientras continúa el juicio.
Medidas judiciales y respuesta estatal
La jueza Williams ya había emitido una suspensión temporal hace dos semanas. Con la nueva resolución, instruyó a las autoridades estatales y federales a transferir detenidos a otras instalaciones y comenzar el retiro de infraestructura como cercas, generadores e iluminación.
El estado de Florida presentó un aviso de apelación, y el vocero del gobernador Ron DeSantis declaró: “Las deportaciones continuarán hasta que mejore la moral”.
Falta de alternativas y riesgos ambientales
Williams también cuestionó la elección del sitio en los Everglades, señalando que no se consideraron ubicaciones alternativas. Subrayó que la instalación fue construida con premura, sin una evaluación ambiental adecuada, lo que podría revertir años de restauración ecológica.
Reacciones de grupos locales e indígenas
Eve Samples, directora ejecutiva de Friends of the Everglades, calificó el fallo como “una victoria histórica” para la protección del ecosistema. Por su parte, Talbert Cypress, líder de la comunidad Miccosukee, recordó que su pueblo ha defendido por generaciones su territorio.
“Siempre defenderemos nuestra cultura, nuestra soberanía y a los Everglades”, afirmó Cypress, destacando la importancia del territorio para la identidad y supervivencia de su comunidad.