Desde el 25 de agosto, Indonesia atraviesa una de las peores crisis civiles de las últimas décadas, con protestas para exigir la cancelación del incremento salarial aprobado para los parlamentarios; tras las movilizaciones, entre seis y ocho personas han fallecido, además de que hay al menos una veintena de desaparecidos.

Las manifestaciones iniciaron tras darse a conocer que los 580 diputados del país recibirían una asignación de vivienda de 50 millones de rupias mensuales (aproximadamente 3 mil 100 dólares); esto es casi diez veces el salario mínimo de Yakarta.

Sumado a ello, se reportaron prestaciones en transporte y alimentación, lo que elevaría los ingresos legislativos a más de 100 millones de rupias mensuales (cerca de 6 mil 150 dólares), según la BBC. Dicha realidad contrastaba con la situación económica de millones de indonesios; lo que generó un profundo sentimiento de injusticia.

Jóvenes, primeros manifestantes

Las primeras manifestaciones fueron encabezadas por estudiantes; más tarde se extendieron a 32 de las 38 provincias del país.

En la capital, Yakarta, los enfrentamientos ocurrieron frente al Parlamento, con gases lacrimógenos; también cañones de agua para dispersar a quienes lanzaban piedras y petardos.

Un punto crítico fue la muerte de Affan Kurniawan, un motociclista atropellado por un vehículo policial blindado; lo que encendió aún más la indignación pública.

Durante las protestas se reportaron incendios y saqueos en edificios públicos regionales; también en las residencias de funcionarios, como la ministra de Finanzas Sri Mulyani y el diputado Ahmad Sahroni.

Cifra de desaparecidos y muertos en Indonesia es incierta

Es importante destacar que medios locales reportan entre seis y ocho muertos tras los enfrentamientos. En cuanto a detenciones, solo en Yakarta se han arrestado más de mil 200 personas, especialmente durante los primeros días de la revuelta. El número total varía, pues algunos medios apuntan a mil 240 arrestos, mientras que en versiones anteriores se hablaba de 950.

En medio del caos y en una jugada de conciliación, el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, anunció la revocación parcial de los privilegios de los diputados; incluyendo la medida salarial y la suspensión de viajes al extranjero. No obstante, catalogó los disturbios como actos cercanos a “traición” o “terrorismo”. Por ello, desplegó a las fuerzas militares y policiales para restaurar el orden.