Se anunció la prohibición de 35 moléculas de plaguicidas consideradas altamente peligrosas. La decisión fue informada por el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, durante la conferencia matutina en Palacio Nacional.

Esta medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, entrará en vigor a nivel nacional y prohíbe la importación, producción, comercialización y uso de estos compuestos. La decisión involucra a las secretarías de Salud, Economía, Medio Ambiente y Agricultura.

¿Por qué se prohíben estos plaguicidas?

De acuerdo con Berdegué, esta acción no tiene precedentes en la historia reciente del país. La última prohibición similar ocurrió en 1991, cuando se vetaron 21 moléculas. Ahora, el gobierno avanza hacia una agricultura más limpia, segura y sostenible, con énfasis en la salud de productores, jornaleros y consumidores.

El secretario señaló que el objetivo es reducir la exposición a sustancias peligrosas que permanecen en el agua, el suelo y los alimentos, y que han sido señaladas por organismos internacionales por sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente.

Coordinación interinstitucional

La estrategia fue diseñada de manera conjunta entre:

  • Secretaría de Salud
  • Secretaría de Economía
  • Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT)
  • Secretaría de Agricultura

Estas dependencias coordinaron esfuerzos para garantizar la viabilidad técnica, legal y operativa de esta medida de salud ambiental.

Principales sustancias prohibidas

Algunas de las moléculas vetadas por su alta toxicidad y riesgo son:

  • Aldicarb: usado en caña de azúcar y cítricos; permanece en el agua y es altamente tóxico.
  • Carbofurán: prohibido en Canadá y Europa, uno de los insecticidas más peligrosos.
  • Endosulfán: afecta el sistema nervioso y desarrollo fetal; prohibido en más de 51 países.
  • DDT: restringido desde los años 70 a nivel internacional, aún era usado en México.

Estas sustancias han sido relacionadas con graves efectos en la salud, incluyendo alteraciones neurológicas, daño fetal, contaminación hídrica y problemas crónicos en trabajadores agrícolas.