Activistas en favor de los derechos migrantes acusaron al gobierno de Estados Unidos por “hacer más hostil” el muro que divide la frontera con México; y es que reforzó la estructura con más navajas y lo pintó de negro; además, hay vehículos militares cuidando la zona.

Dichas acciones, calificadas como “inhumanas” han sido impulsadas por la secretaria de Seguridad, Kristi Noem. De acuerdo con los defensores, las medidas no frenan la migración, más bien aumentan el riesgo de cruzar irregularmente.

En Ciudad Juárez, albergues y líderes religiosos manifestaron su preocupación. El padre Javier Calvillo, exdirector de la Casa del Migrante, lamentó el retroceso humanitario. “Como Iglesia decimos que esto es totalmente cruel. Nunca vamos a apoyar métodos que afecten la dignidad humana”, dijo.

Calvillo recordó que en el pasado se usaron estrategias similares sin éxito. Al respecto, señaló que se pueden poner muros, gastar millones, usar drones, “pero nunca superarás la voluntad humana”.

Los refugios están vacíos

Por su parte, el pastor Juan Fierro, director del albergue El Buen Samaritano, destacó que los refugios están vacíos. Y es que muchas personas han perdido la esperanza de nuevas políticas migratorias en EE. UU.

Fierro advirtió que las nuevas medidas hacen más peligroso el cruce, sobre todo para mujeres y niños.

“Con el muro negro y las púas de navaja, hay heridas, quemaduras y sufrimiento”, expresó. Su albergue llegó a recibir 260 personas; hoy solo atiende a una decena.

En paralelo, la administración del presidente Donald Trump reportó más de 300 mil arrestos de inmigrantes indocumentados en sus primeros seis meses de gobierno. Cabe mencionar que, desde su regreso al poder en enero, ha intensificado su política antiinmigrante y promueve una campaña de deportación masiva.